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¿Por qué nos molesta tanto recibir llamadas?

Un reciente estudio señala que recibir una llamada resulta una experiencia molesta e incómoda para el 75% de los millenials

2 Minutos de lectura
Llamada telefónica de una mujer con un iPhone 12

Las llamadas teléfonicas suponen ansiedad para muchas personas

© GettyImages

Seguro que conoces a alguna persona que nunca contesta el teléfono. Es más, estamos convencidos de que también existen algunas que dejan sonar la llamada hasta que se agota para luego preguntarte por WhatsApp si querías algo. Pero ¿por qué nos cuesta tanto descolgar el teléfono?

Una chica utiliza su teléfono móvil en la cocina
Las redes sociales se han convertido en la forma de interactuar más común de los jóvenes ©GettyImages

Según el informe ‘Generation Mute, Millennials phone call statistics’, realizado por Bankmycell, recibir una llamada resulta una experiencia molesta e incómoda para el 75% de los millenials. Una razón de peso para que las empresas hayan cambiado sus canales de comunicación para llegar a un público de manera más inmediata y, sobre todo, sin llamadas.

El teléfono de la ansiedad

Del citado estudio se desprende también que incluso que el 81% de los encuestados sienten “ansiedad” antes de decidirse a hacer una llamada. Las razones para esta aversión a las conversaciones telefónicas son varias.

Desde percibir las llamadas como invasivas e intrusivas hasta la indeterminación de cuánto tiempo pueden durar. Además, los encuestados indican que les hacen sentir vulnerable y ansioso, así como inseguro de que cualquiera pueda escuchar una llamada ajena si está cerca.

coronavirus geolocalización
El auge de las videollamadas debido al confinamiento ha terminado por relegar a las llamadas de audio como el método menos preferido ©EuropaPress

En resumen: en una generación donde prima la inmediatez y la eficiencia, hacer llamadas o recibirlas simplemente no es la opción más recomendada. Esta característica generacional se materializa en la forma de gestionar cantidad de aspectos del día a día.

La inmediatez al poder

Este hecho ha cambiado para siempre la forma en la que las empresas se comunican con sus clientes. Ya no sirve realizar una llamada para captar clientes, ofrecer descuentos o realizar un seguimiento de un envío, por citar tres ejemplos comunes.

Es aquí donde brillan las nuevas formas de comunicación, como las redes sociales. Este es el método favorito para la mayoría de los encuestados, que encuentra en la inmediatez de estas plataformas la manera perfecta de comunicarse con cualquier otra persona.

Un teléfono móvil con el logo de WhatsApp
Plataformas como WhatsApp ofrecen nuevas formas de comunicación que se imponen a las llamadas telefónicas ©GettyImages

De hecho, la sensación de distancia e impersonalidad que ofrecen las redes sociales constituyen una especie de ‘escudo digital’ para gestionar la comunicación sin sentir ansiedad. Es bastante razonable si pensamos que las nuevas generaciones de nativos digitales están mucho más familiarizados con el teléfono como una herramienta para acceder a determinados servicios que para su utilidad original.

El auge de las videollamadas que hemos vivido a raíz de los confinamientos por el coronavirus ha terminado por relegar a las llamadas de audio como el método menos preferido por los usuarios para comunicarse. De hecho, ya te contamos que los mensajes de audio también se han convertido en una forma de comunicación mucho más usada por ser completamente unidireccionales.

También en los seguros

En las nuevas generaciones la aversión al compromiso también es una realidad. Tanto los millenials como la generación Z se caracterizan por cambiar constantemente: de marcas, empresas o bancos.

Redes sociales
Los mensajes de audio también se han convertido en una forma de comunicación muy solicitada ©EuropaPress

Por ello, las empresas que tradicionalmente vivían de las llamadas se han lanzado a ofrecer nuevos canales. Existen ejemplos en el reparto de comida a domicilio (JustEat) el transporte (Uber o Cabify) o la contratación de seguros (Luko). Sin duda, una forma inteligente de adaptarse a esta nueva situación.