1. home
  2. /Tecnología

¿Te has preguntado alguna vez por qué no hay ventanas en los supermercados?

Te contamos una serie de curiosidades sobre uno de los lugares de compras más cotidianos

2 Minutos de lectura
Un supermercado

Visitamos tan a menudo los supermercados que seguro que no te habías parado a pensar en estas curiosidades sobre ellos

© GettyImages

Hacer la compra es una de las tareas semanales más habituales para los españoles. La mayoría de los usuarios realiza, al menos, una visita al supermercado cada siete días y, aunque el auge de las compras online continúa año tras año, todavía no está del todo instaurado en la adquisición de alimentos frescos o perecederos.

Un supermercado
El interior de los supermercados alberga un ‘microclima’ ideal para conservar todos los productos ©GettyImages

Sin embargo, a pesar de ser una de las actividades más cotidianas, seguro que nunca te habías dado cuenta de que la mayoría de los comercios no disponen de ventanas, al menos, en su parte interior. ¿Sabes por qué?

Mejor conservación

Una de las razones principales puede parecer bastante obvia y tiene que ver con la forma óptima de conservar los alimentos. Seguro que más de una vez has visto la etiqueta “conservar en lugar fresco y seco” en alguno de los productos que has añadido a tu carrito.

Pues podríamos decir que el interior de los supermercados es el paradigma de ese lugar. En el interior de estos establecimientos la temperatura es constante y la iluminación está adaptada para no interferir en el proceso de conservación de ciertos alimentos, sobre todo frutas, verduras y frescos.

Además, como ya habrás podido comprobar, existen pasillos climatizados dentro de la sección de congelados. Conservar una temperatura constante en estas zonas sería mucho más complejo si el supermercado tuviese ventanas, ya que tanto el frío como el calor externo afectaría sustancialmente a la temperatura global.

La luz como enemigo

Otra de las razones de peso la encontramos en la sección de frutas y verduras. Este tipo de alimentos son muy susceptibles a la luz. De hecho, muchos de los alimentos frescos que puedes comprar cambian rápidamente su estado (en el plazo de unos días) desde que salen por la puerta del súper.

Frutas y verduras (de hoja verde)
Los frescos se conservan mucho mejor en condiciones de luz y temperatura estables, como las que hay dentro de un supermercado ©AdobeStock

Así, las frutas y verduras de temporada pueden terminar de ‘madurar’ en la encimera de tu cocina una vez que llegan a casa. Algo que no interesa que ocurra dentro de los propios comercios.

Una estrategia de venta

Pero la razón más interesante y que probablemente no conocías tiene que ver con una estrategia de marketing. Cada uno de los supermercados y centros comerciales que visitas cuando haces la compra están pensados al milímetro. Desde la colocación de los productos dentro de los estantes, hasta la ubicación de estos.

Es muy común que, si vas sin una lista de la compra o sin una buena planificación, acabes entrando a por una barra de pan y salgas con muchos más productos en tu carrito. Esto no es casualidad, ya que cada establecimiento invierte al año mucho dinero en lo que se conoce como ‘aumentar la cesta’, en otras palabras, hacer que te lleves más de lo que habías pensado en un principio.

Para ello, los comercios prescinden de ventanas, generando en el consumidor una sensación de que no existe el tiempo dentro de la tienda. Además, tampoco suele haber relojes y las canciones del hilo musical, salvo excepciones, también están cuidadosamente seleccionadas para crear una sensación de relajación que te invite a pasar el mayor tiempo posible dentro.