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¿Quién es Tomás Castellanos? La versión española del Doctor Octopus

Este castellano manchego, de solo 25 años, ha creado unos brazos robóticos

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Tomás Castellanos: La versión española del Doctor Octopus

El Dr. Octopus, villano de Spiderman, ya tiene un competidor de Ciudad Real

© YouTube de Tomás Castellanos: A nadie le importa

La ciencia ficción, ya sea a través de películas o cómics, a menudo plantea escenarios que pueden llegar a ser reales. En esta ocasión, le ha servido a Tomás Castellanos, un joven de 25 años que ha creado unos brazos robóticos como los del Doctor Octopus, uno de los supervillanos que luchan contra Spiderman.

Pero lo mejor de todo es que son completamente funcionales. Gracias a un ingenioso sistema, es capaz de hacerlos funcionar por control remoto a través de unos mandos.

YouTube de Tomás Castellanos: A nadie le importa
Este joven de Ciudad Real cuenta en su canal de YouTube cómo ha creado sus brazos robóticos ©Tomás Castellanos: La versión española del Doctor Octopus

Una historia tecno

Tomás nació en Ciudad Real, pero se mudó a Madrid con la intención de estudiar en una escuela de locución y doblaje. Sin embargo, pronto descartó la idea y se centró en sus proyectos tecnológicos. Sin estudios de robótica, pero con una gran determinación autodidacta, ha logrado dar vida a sus sueños robóticos.

Gracias a las redes sociales, ha conseguido compartirlos con todo el mundo. Como su armadura de Iron Man a tamaño real o sus brazos robóticos. Según ha contado en declaraciones a El digital de Castilla La Mancha: “construí los brazos con Arduino”. Esta plataforma de código abierto es una de las más utilizadas para subir y compartir conocimientos con proyectos similares al suyo.

“Para las pinzas me descargué un diseño que ya existía, pero el resto de las piezas y soportes del brazo los estuve moldeando yo mismo, ya que necesitaba piezas muy concretas para hacer exactamente lo que quería”, explica.

Una vez que tenía todas las piezas, Tomás comenzó con el proceso de montaje. Para ello tuvo que examinar una a una todas las piezas para saber si eran lo que estaba buscando. “Si una pieza no me convencía la volvía a moldear y a imprimir. Así hasta ir haciendo poco a poco uno de los brazos. Con uno ya hecho, el otro lo fabriqué más rápido”, sentencia.

¿Múltiples aplicaciones?

Con los brazos construidos, el siguiente paso era dotarlas de actividad. Para ello, hace uso de dos mandos con controladores. “Las pinzas de los brazos pueden atrapar objetos más pesados. Durante las pruebas comprobé que también podían agarrar un rollo de cinta que tiene un peso mayor, y me sorprendió que lo hicieran con éxito”, comenta Tomás.

Este tipo de precisión puede servir para diversas aplicaciones, aunque Tomás se lo toma a broma. “Mucha gente me dice que si tienes las manos ocupadas con unos controles, para qué quieres los brazos mecánicos, no son prácticos. Al final este proyecto lo hice por ocio y por la gracia de tener unos brazos mecánicos y no pensando en que fueran prácticos”.