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Shannon Wait, la joven empleada que se enfrentó al buscador más popular y ganó

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Shannon Wait, la joven empleada que se enfrentó a Google

La joven luchó por los derechos de los trabajadores subcontratados de Google... y ganó

© GettyImages

El mundo de la tecnología está repleto de historias que nos hacen sorprendernos o que nos sacan una sonrisa día a día. Pero, también, de historias de superación de personas que consiguen llegar hasta las últimas consecuencias para defender sus ideales. Y esto es precisamente lo que le ocurrió a la protagonista de nuestra historia de hoy.

Su nombre es Shannon Wait, una joven empleada de Google que pidió algo tan aparentemente sencillo como una botella de agua. Sin embargo, su lucha iba más allá. Esta es su historia.

La ‘gota’ que colmó el vaso… o la botella

Todo comenzó cuando Wait trabajaba como operadora en uno de los múltiples centros de datos que Google tiene repartidos por todo el mundo. Además de un puesto de trabajo estable y beneficios sociales, la empresa obsequia a cada empleado con un tradicional regalo de bienvenida: una botella de agua reutilizable.

Cuando su botella se rompió debido al uso, Wait pidió que le dieran otra para reemplazarla. Sin embargo, la empresa encargada de distribuir este regalo, una subcontrata de Google, se negó. Este detalle podría no tener importancia, pero para Shannon fue, literalmente, la gota que colmó el vaso.

La ‘dura vida’ de Silicon Valley

Tanto Google como algunas de las empresas tecnológicas más potentes del planeta tienen su sede en Silicon Valley. Este lugar es un gigantesco conglomerado de startups y empresas que han llegado a lo más alto, a menudo, con malas prácticas y a costa de la salud mental de sus empleados.

Además de las oficinas llamativas, decoradas con muebles de diseño y espacios de juego para los empleados, son conocidas también las jornadas laborales casi interminables, la cultura de empresa que puede llegar a asfixiar a los trabajadores o los jefes que se extralimitan en sus funciones con el objetivo de que un determinado proyecto salga adelante.

En esta ocasión, Shannon se quejaba de lo duro de su trabajo: “mi labor consiste en arreglar los servidores, cambiar discos duros, placas base o transportar pesadas baterías. Es un trabajo realmente difícil”, explicaba en declaraciones a la BBC.

Shannon Wait, la joven empleada que se enfrentó a Google
Las subcontrataciones son cada vez más comunes en Google ©GettyImages

“La gente no está todo el día jugando como se ve en las películas. El centro de datos es completamente distinto”, indica la joven. De hecho, Shannon no era empleada directa de Google, sino que estaba subcontratada por la empresa Modis, que forma parte de otro grupo de empresas propiedad de la empresa de trabajo temporal Adecco.

Según los últimos datos, Google está apostando cada vez más por este modelo de contratación y casi un 50% de sus trabajadores están subcontratados. La situación se agravó durante la pandemia, cuando, por el mismo salario, el trabajo se multiplicó debido al mayor acceso de los usuarios a las plataformas online.

La revolución desde dentro

Para compensarlo, Google les anunció que les iba a pagar un bonus que nunca llegaba. Los empleados empezaron a hablar entre ellos y a organizarse, mientras los jefes no querían ni oír hablar del tema.

Una de las mayores preocupaciones de las empresas con sus centros de datos es el calor que desprenden los dispositivos que están funcionando 24 horas al día los siete días de la semana. Esto hace que las temperaturas dentro de estos lugares alcancen casi los 30 grados en cualquier época del año. “Hace mucho calor en los centros de datos. Google me dio una botella de agua, pero la tapa se rompió. Pedí una botella nueva, pero se me negó, mientras que a otro compañero (contratado directamente por Google) sí que se la dieron”. Entonces, al llegar a casa, Shannon escribió una publicación quejándose en su perfil de Facebook.

La protesta iba más allá de recibir una botella nueva. La lucha de Shannon se centró entonces en destapar las condiciones supuestamente peores para los trabajadores subcontratados de Google.

Al día siguiente fue despedida. Tras esto, se puso en contacto con el sindicato de Alphabet (empresa matriz de Google) y presentó dos demandas por prácticas laborales injustas. Finalmente, Shannon logró llegar a un acuerdo que revocaba el despido y obligaba a Google a firmar un documento en el que dice que sus empleados “tienen derecho a hablar sobre salarios y condiciones laborales”.

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