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Virus informático y virus biológico ¿En qué se parecen y cómo luchar contra ellos?

Conocer sus peligros y amenazas es vital para poder protegernos ante su expansión

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Virus informático y virus biológico ¿En qué se parecen y cómo luchar contra ellos?

La forma que tienen de propagarse los virus biológicos y los informáticos es muy similar y por eso la prevención es una de la mejores armas contra ellos

© GettyImages

Los virus informáticos siguen siendo una amenaza real para la ciberseguridad de millones de usuarios, aunque en este convulso año 2020 hemos descubierto también otro virus que parece que ha venido para que quedarse. Y, aunque pueda parecer lo contrario, estos dos tipos de virus tienen más en común de lo que muchos usuarios puedan pensar.

No en vano, esta semana se ha celebrado el Día Mundial de la Ciberseguridad, concretamente el 30 de noviembre. Una efeméride que tiene como objetivo concienciar sobre los riesgos que existen en el mundo digital y animar a los usuarios a tomar precauciones para protegerse de la variedad cada vez mayor de malware que circula por la red. Para hacerlo, lo más importante es identificar cómo funcionan y sus paralelismos con los virus biológicos. Estos son los más importantes.

Infección

La forma que tienen los virus informáticos de infectar cualquier dispositivo ya sea un ordenador, una tablet o un smartphone es muy similar a la que tienen los virus biológicos. De hecho, los primeros virus informáticos reemplazaban archivos ejecutables por otros que estaban infectados y este es un paralelismo perfecto entre ambos.

Además, suelen empezar de la misma manera. Primero, infectan de manera aparentemente inocua para después apoderarse del huésped. Si un virus se contagia a través de la saliva o del aire sin que el nuevo huésped se dé cuenta de su entrada, un virus informático utiliza medios similares: un almacenamiento USB compartido o un email con un archivo ejecutable son suficientes. Es por eso por lo que se deben extremar las precauciones al usarlo, dado que, igual que una simple gripe puede provocar malestar, algo de fiebre y tos; el virus informático puede generar daños leves o inutilizar completamente un ordenador o una organización.

Virus informático y virus biológico ¿En qué se parecen y cómo luchar contra ellos?
Las vacunas y los antivirus son una de las mejores armas para luchar contra la expasión de los virus, ya sean biológicos o informáticos©GettyImages

Al igual que los que afectan a los seres vivos, los peores virus informáticos son aquellos que permanecen en un estado de latencia. Antes de manifestarse, se multiplican sigilosamente hasta que las numerosas copias (casi inidentificables) afectan a partes esenciales del huésped. De hecho, según un estudio de Sophos, un 53% de las empresas españolas han sido víctimas de ataques ransomware en el último año.

Epidemia

La siguiente fase es la más peligrosa, dado que supone una multiplicación indiscriminada del virus y su expansión exponencial entre miles de personas, ya sean biológicos o sistemas operativos. En el caso de los virus biológicos, la transmisión horizontal es el mecanismo de contagio más habitual, siendo especialmente peligroso en lugares con gran densidad de población donde habitan individuos no inmunes. “En cuanto a los informáticos, pueden diseminarse por medio de réplicas y copias, y las redes ayudan a dicha propagación cuando no tienen la seguridad adecuada”, explican desde la consultora de seguridad Entelgy.

Vacuna

Para luchar contra los virus de cualquier tipo, lo principal es descubrir la vacuna, en otras palabras, un método fiable para terminar con ellos. Y si de algo se está hablando estos días es de la vacuna que parará la propagación del coronavirus. En el caso de los virus informáticos, los desarrolladores crean efectivos antivirus que evitan la entrada de malware a nuestros dispositivos.

En ambos casos, los expertos coinciden en que la herramienta más poderosa para luchar contra los virus es la prevención. Si en el caso del coronavirus ya estamos viendo como las medidas como evitar el contacto, limitar las reuniones o lavarse las manos periódicamente son eficaces para evitar la propagación, en el caso de los virus informáticos podemos evitar el uso de redes públicas para compartir datos privados, extremar las precauciones con los correos sospechosos para evitar el temido phishing o asegurarnos de que una unidad de USB compartida no tiene ningún virus antes de utilizarla.