Así es como la inteligencia artificial es capaz de transformar obras de arte en retratos fotorrealistas

Una nueva aplicación es capaz de mostrarnos como sería La Gioconda o La Estatua de la libertad si fueran de carne y hueso

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23 de Julio 2020 / 09:49 CEST

La Gioconda, uno de los cuadros que analiza la inteligencia artificial de apps como Artbreeder

Un visitante del Museo del Louvre se toma un selfie junto a su cuadro más famoso, La Gioconda

© GettyImages

“El arte y el ser humano son indisociables. No hay arte sin ser humano, pero quizá tampoco ser humano sin arte”, así hablaba el escritor, psicólogo y filósofo francés René Huyghe. Sin embargo, esta cita parece encadenada a su contexto, allá por el año 1965. En la actualidad, arte y humanos pueden estar separados gracias a la tecnología y, en especial, a la inteligencia artificial. Y es que ha cambiado la forma que tenemos de relacionarnos con la cultura. Ahora, una potente aplicación es capaz de extraer el componente más humano de las obras de arte más conocidas: el rostro.

Un claro ejemplo es lo ha logrado hacer el artista holandés Bas Uterwijk gracias a la aplicación Artbreeder. Porque la tecnología está en vías de lograr cosas inimaginables, pero, por el momento, todavía necesita de la acción y la creatividad humana para funcionar.

En esta ocasión, el holandés utilizó esta potente herramienta de software para darle forma a los rostros de algunas de las obras pictóricas más importantes de la historia de la humanidad. La Gioconda, el famoso autorretrato de Vincent Van Gogh o incluso la Estatua de la Libertad, todos han sido pasados por esta potente aplicación.

El resultado es más que sorprendente, ya que podemos observar con todo lujo de detalles cómo serían los protagonistas de estas famosas obras de arte en su versión más fotorrealista.

¿Cómo funciona?

Para llevarlo a cabo, Artbreeder hace uso de varias tecnologías basadas en el Big Data, es decir, en el análisis masivo de datos. Por un lado, utiliza el aprendizaje automático, para dar forma a una ingente base de datos en la que almacena información sobre cómo corregir y mejorar imágenes con algún tipo de ‘defecto natural’, ya sea por el paso del tiempo o por la técnica pictórica aplicada por el artista.

La segunda son las redes generativas antagónicas o GAN por sus siglas en inglés (Generative Adversary Networks). El resultado de analizar miles de millones de rostros es que consigue aproximarse bastante a un retrato fotorrealista, todo ello de manera automática.

Y es que la inteligencia artificial tiene múltiples aplicaciones en el campo del arte. Hace poco veíamos como los algoritmos de una potente aplicación eran capaces de generar canciones inéditas lo más parecidas posibles a las canciones de grandes artistas, como Elvis, Bob Dylan o Kate Perry.

En otras palabras, este tipo de tecnologías están cambiando desde ya la forma que tenemos de crear nuevos contenidos artísticos, y quién sabe hasta dónde podrán llegar dentro de unos años.