Así ha sido el boicot a la red social más grande del mundo (y sus consecuencias)

Facebook está sufriendo la espantada de marcas y anunciantes, lo que podría suponer un duro revés a su economía

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09 de Julio 2020 / 11:40 CEST

Así ha sido el boicot a la red social más grande del mundo (y sus consecuencias)

La aplicación de Facebook, instalada en un smartphone

© GettyImages

La libertad de expresión en redes sociales es una de las máximas de estos servicios. Sin embargo, determinados temas pueden llegar a ser tan polémicos que terminan dinamitando hasta algunas de las empresas más poderosas del mundo. Estamos hablando de Facebook y del boicot que está sufriendo estos días por parte de decenas de marcas que se están desvinculando de la red social por una cuestión que podría sentar un precedente de consecuencias inimaginables.

Comencemos por el principio, la situación estalló cuando Facebook pidió a la Casa Blanca que retirar un mensaje de Donald Trump, a raíz de una publicación en esta red social:

  

El mensaje de Facebook fue claro, la publicación podría resultar ofensiva, e incluso podrían entenderse connotaciones racistas. Con medio país norteamericano en llamas por las protestas raciales, no parecía el mejor momento para publicar un contenido que contribuyera a exaltar aún más los ánimos. Sin embargo, el presidente Trump no retiró su mensaje. En su lugar, matizó el discurso explicando que lo que estaba diciendo no era una amenaza directa, sino una advertencia.

Twitter optó por marcar el mensaje como ofensivo con el siguiente mensaje ocultando el tuit: “Este Tweet incumplió las Reglas de Twitter relativas a glorificar la violencia. Sin embargo, Twitter determinó que puede ser de interés público que dicho Tweet permanezca accesible”.

Donald Trump, uno de los principales implicados en la situación que ha desembocado en el boicot a Facebook
Donald Trump, uno de los principales implicados en la situación que ha desembocado en el boicot a Facebook©EuropaPress

A Facebook, sin embargo, pareció valerle la explicación de Trump y no retiró la publicación. Y aquí se armó el lío. Miles de usuarios iniciaron protestas en grupos pidiendo el boicot a Facebook por promover los mensajes de incitación al odio en su red social. Es más, esta podría entenderse como la gota que colmó el vaso, después que la red social no moderase grupos de extrema derecha o publicaciones que podían contribuir a generar desinformación o fake news.

La fuga de los anunciantes

¿El resultado? Las protestas por parte de los usuarios tuvieron una importante repercusión. Tanto, que grandes anunciantes, de la talla de Ford, Adidas, HP, Starbucks, Coca-Cola, Honda, Verizon o Unilever. En términos económicos, y siempre que la situación no se desbloquee, los analistas estiman que el boicot podría costarle 500 millones de dólares a Facebook. Algo que ni siquiera la octava empresa más importante del mundo (propietaria de Instagram y WhatsApp) puede permitirse.

Un boicot que aglutina las protestas contra la compañía bajo el hashtag #StopHateForProfit (que podría traducirse libremente como “Stop al beneficio por odio”) y que persigue una polémica, y a la vez necesaria para muchos, política de revisión de contenidos. En resumen, lo que los usuarios y las marcas piden es que la red siga siendo un espacio libre donde cualquier usuario pueda verter su opinión… salvo si esta va en contra de los derechos humanos más básicos o incita al odio.

Una decisión que terminaría de un plumazo con una de las banderas que Facebook siempre ha enarbolado: la no intromisión en los contenidos que suben los usuarios. De tomar cartas en el asunto, se sentaría un importante precedente, en el que la empresa tendría que moderar los miles de millones de publicaciones que se realizan a diario en sus redes sociales.

El camino de enmedio

Una de las empresas que ya está poniendo en marcha la revisión de contenidos (con resultados de lo más dispares) es YouTube. La plataforma de vídeos ha creado un algoritmo que decide si el vídeo se puede monetizar o no, por lo que los creadores de contenido deben tener cuidado al utilizar diversas expresiones o hablar de ciertos temas.

De momento, ninguna red social parece haber dado con la tecla para lograr moderar los comentarios más polémicos sin contradecir su política de libertad de expresión. Lo importante es que el debate está en la calle y la decisión de Facebook supondrá un antes y un después en este sentido.