home/TECNOLOGÍA

De no querer su currículum a pagarles miles de millones: la historia de los creadores de la app que más usas

Puede que los nombres de Jan Koum y Brian Acton no te suenen de nada, pero gracias a ellos puedes chatear al instante con tu familia y amigos

3 Minutos de lectura

25 de Junio 2020 / 11:23 CEST

Facebook

Sus creadores mandaron el curriculum a Facebook, pero les rechazaron

© GettyImages

Si echas un vistazo al tiempo que pasas tecleando mensajes en ella, probablemente te darás cuenta que es una de las funcionalidades de tu teléfono que más empleas. No en vano, se trata del líder de mensajería instantánea en gran parte del mundo y ya supera los 2.000 millones de usuarios. A estas alturas habrás deducido que hablamos de Whatsapp, ¿pero sabes cuál es su historia y qué dos situaciones impulsaron su creación? Sigue leyendo.

Jan Koum nació en Kiev (Ucrania) cuando todavía pertenecía a la extinta Unión Soviética. La compleja situación del país y de su familia le llevaron hasta Estados Unidos: se mudó con su madre y su abuela a Mountain View (California). Sí, una de las mayores ciudades dentro de Silicon Valley. Sin embargo, las cosas no fueron fáciles para ellos: tuvieron que acogerse a un programa de protección social, que les facilitó un sencillo alojamiento, y acudían a un comedor comunitario para poder alimentarse.

Jan trabajaba limpiando un supermercado mientras continuaba con sus estudios y aprendía informática de manera autodidacta con libros de segunda mano que compraba por unos pocos dólares. Aunque nunca terminó la carrera de Ingeniería Informática y Programación, en 1997 consiguió un empleo como ingeniero de infraestructura en Yahoo. Allí conocería a Brian Acton, la otra mitad de Whatsapp.

In this photo illustration the WhatsApp logo is seen
Hoy en día acumula más de 2.000 millones de usuarios©GettyImages

Un viaje y Facebook

Tras nueve años en la citada empresa, ambos decidieron abandonar sus trabajos y decidieron recorrer Latinoamérica buscando inspiración para su siguiente capítulo profesional. Éste les llevó hasta una joven empresa llamada Facebook: mandaron el currículum, pero les rechazaron. A estos dos factores hay que unir el último empujón que les llevó a crear una de las aplicaciones más famosas: Jan compró un iPhone y viendo el prometedor futuro que iban a tener las apps, pensó que sería útil contar con una que le permitiera saber la disponibilidad de los contactos.

A pesar de sus dudas, Brian siguió la estela de su amigo y en 2009 nacía WhatsApp. Cuando la tuvieron lista y la subieron a la App Store se dieron de bruces con la realidad: la gente no se la descargaba. Había que hacer algo y a Jan se le encendió la bombilla: ¿y si hacían un chat de mensajería instantánea que funcionase con acceso a internet y no tuviera las limitaciones de los SMS?

Dicho y hecho. En agosto de ese mismo año, la segunda versión estaba lista y Koum empezó a recomendársela a todos aquellos que vivían lejos de sus familias o de sus países. Los usuarios empezaron a llegar en masa y consiguieron convencer a cinco amigos de Yahoo para que pusieran unos 130.000 euros cada uno: con un capital social de 230.000 euros, el mantenimiento y el desarrollo de WhatsApp estaba garantizado.

Italy Continues Nationwide Lockdown To Control Coronavirus Pandemic
Facebook la compró por 16.900 millones de euros©GettyImages

Aparece Mark Zuckerberg

El crecimiento exponencial de su aplicación llamó la atención de Sequoia Capital, una compañía de capital de riesgo que invirtió 7 millones de euros. Una inyección que les ayudó a acelerar sus planes de expansión para convertirse en una de las aplicaciones de mensajería más utilizadas en todo el mundo. Sin embargo, habían generado interés en más gente con la que se habían cruzado en el pasado.

Efectivamente, Mark Zuckerberg llamó a su puerta en 2012 con una intención: comprar WhatsApp. Tras dos años de negociaciones, en febrero de 2014 se cerró un acuerdo histórico en el que el CEO de Facebook se comprometió a cumplir la única condición de Jan y Brian: respetar las rigurosas medidas de seguridad informática de la app. Sus creadores se embolsaron 16.900 millones de euros, una cantidad que equivalía al 10% de la riqueza de Ucrania.