¿Qué es la música en 8D? Una “nueva” tecnología con décadas a sus espaldas

Canciones inmersivas proliferan en chats de WhatsApp y canales de YouTube, pero la tecnología que hay detrás es más antigua que los CDs

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23 de Abril 2020 / 15:40 CEST

Los auriculares son imprescindibles para disfrutar de la música 8D

La música 8D invita a cerrar los ojos y dejarse llevar

© GettyImages

Puede que hayas recibido uno o varios mensajes de WhatsApp  diciendo algo así: ”Escucha esta canción con auriculares. Está compuesta con tecnología 8D (o 16D), será la primera vez que escuches una canción con tu cerebro y no con tus oídos”. Mensajes similares y miles de vídeos en YouTube  que suman varios millones de visionados proclaman la novedad de una tecnología que se ha hecho viral ahora pero, sin embargo, lleva varias décadas con nosotros.

La sensación es la de estar en medio de un ambiente vacío con música a tu alrededor, como si estuvieras en un concierto exclusivo para ti o en un recinto como una iglesia, con sonidos provenientes de todas direcciones. Se trata de una  experiencia inmersiva  superior incluso al clásico 5.1 de los Home Cinema y más parecida a lo que podemos sentir en una sala de cine de última generación. Entonces, ¿es una nueva tecnología real llamada 8D? La respuesta es no, ya que el audio 8D no existe como tal, pero el efecto creado por este tipo de canciones es, desde luego, real.

Las herramientas de grabación y postproducción permiten posibilidades casi infinitas
El sonido tridimensional se consigue a través de software de postproducción de audio ©GettyImages

Tecnologías similares han existido desde la década de 1970, pero nunca llegaron a cuajar. Entre ellas destaca Ambisonics, basada en la grabación del sonido con un conjunto especial de micrófonos, y la grabación binaural, que coloca los sonidos en el espacio en relación con nuestra cabeza. El audio binaural se crea grabando a través de dos micrófonos que se colocan en la misma orientación de nuestros oídos. El retraso en la forma en que el sonido llega a esos dos micrófonos crea la ilusión de que el audio proviene de distintas direcciones cuando se reproduce, como sucedía en Binaural, el disco que publicó Pearl Jam en el año 2000 como algo revolucionario y ha acabado como mera curiosidad.


Ahora, los creadores de música 8D suelen utilizar temas ya grabados, a los que aplican un software de postproducción que puede manipular las diferentes partes estéreo de cada canción, moviéndolas y situándolas dentro de un espacio virtual de 360 grados. La sensación inmersiva es, por tanto, el resultado de técnicas de ecualización, panorámicas de sonido y efectos combinados. Hay algunos que se limitan a pasar el sonido de un oído a otro, de izquierda a derecha o viceversa, pero los verdaderos profesionales son capaces de crear efectos sorprendentes, que alejan y acercan el sonido o consiguen que se mueva a nuestro alrededor.


El resultado es una música tridimensional (lo de 8D o 16D no tiene ningún sentido, pero queda muy futurista) que puedes encontrar con facilidad en plataformas como YouTube, Spotify o Soundcloud y que se lleva usando desde hace décadas para conseguir efectos de todo tipo en instalaciones de arte sonoro y experimental.

¿Hasta dónde llegará su influencia en la industria musical? Puede quedarse en poco más que una moda pasajera o puede ser un fascinante punto de partida para futuros cambios en la forma en que experimentamos la música. Es muy probable que algunos artistas opten por grabar en formato binaural, algo tentador dadas las posibilidades que ofrece, aunque limitado por el hecho de que estos efectos sólo funcionan con auriculares y no con altavoces convencionales.

Mientras tanto, el auge de la tecnología de realidad virtual exige un audio que reaccione a la posición de la cabeza del usuario, lo que abre la posibilidad de conciertos virtuales en los que sentir una experiencia lo más parecida posible a la música en directo.