¡Boda en la Villa Olímpica! Un argentino y una brasileña se casan en los Juegos de Río

El voleibol es la pasión común de estos dos deportistas, él ya retirado, que han decidido sellar su amor en una ceremonia budista en la Villa de los Atletas. ¡Enhorabuena!

por Tu otro diario /


Yael Castiglione y Marcus Eloe se han casado en la Villa de los Atletas de los Juegos Olímpicos de Río 2016, que ha sido testigo de rumores de romances, celebraciones de medallas... ¡y ahora de una boda!

La pareja selló su amor por el rito budista (Marcus Eloe/Facebook)

La pareja selló su amor por el rito budista (Marcus Eloe/Facebook)

La ceremonia tuvo lugar el pasado 11 de agosto, aunque la organización de los Juegos acaba de informar de ella. Además, se da la curiosa circunstancia de que se trata de dos deportistas de Brasil y Argentina, países enfrentados en una ancestral rivalidad.

Pero el amor no entiende de piques internacionales y ahora Yael, que participa en los Juegos Olímpicos con la selección nacional argentina de voleibol, ha querido que fuera precisamente en ese marco donde quedase sellada su unión espiritual con Marcus Eloe, exjugador del mismo deporte, ya retirado.

El reverendo Zenji Niö celebró el rito en el centro budista del complejo religioso de la Villa y se trata de la primera ceremonia matrimonial de los Juegos Olímpicos.

Yael conoció a Zenji durante los Juegos Panamericanos de 2015, en Toronto, en Canadá, ya que él realiza sesiones de meditación basadas en las técnicas de los samuráis japoneses.

Según la atleta argentina, Zenji le hizo ver la vida de manera diferente. Al enterarse de que él iba a estar en Rio 2016, hizo todo para celebrar en la Villa Olímpica su casamiento espiritual con Marcus, que nació en Ribeirão Preto y vive en Buenos Aires. Ellos ya están casados civilmente desde junio.

Yael y Marcus, junto a Zenji en la ceremonia (www.rio2016.com)

Yael y Marcus, junto a Zenji en la ceremonia (www.rio2016.com)

“Zen preparó una ceremonia sencilla, pequeña, pero muy poderosa. Celebramos todas las tradiciones. Damos la vuelta alrededor del altar budista siete veces mientras que el entonaba palabras y cantos lindos. Lloramos mucho porque sabemos que muchas buenas cosas van ocurrir a partir de ese momento. Fue un momento espiritual increíble y único en nuestras vidas. Solo podemos agradecerlo”, dijo Yael, que va a dejar Buenos Aires para vivir con Marcus en Santos (Brasil).

Zenji Niö no escondió tampoco la alegría de ser parte de un momento tan especial de los Juegos Olímpicos. Con voz serena, dijo que su papel en el mundo es ayudar a las personas a difundir el amor. Para el reverendo, que trajo objetos milenarios para decorar la mesa del centro budista, la argentina y el brasileño son la prueba de que el amor supera cualquier rivalidad.

“Entre ellos, hay amor, espiritualidad y cariño. No existe aquella rivalidad de que los argentinos y los brasileños suelen hablar. Eso es un legado que los Juegos de Río 2016 regalan al mundo. A través del amor, se supera cualquier diferencia. Fue un honor participar en algo tan especial”, afirmó Zenji.

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