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Entrevistamos a Verónica Zumalacárregui, la ‘princesa’ de los viajes gastronómicos, que saca su primer libro

La periodista, conocida por sus presentar el programa de cocina ‘Me voy a comer el mundo’, acaba de publicar la obra ‘La vuelta al mundo en 15 mujeres’

4 Minutos de lectura
Verónica Zumalacárregui

Verónica Zumalacárregui junto a dos de las mujeres protagonistas de su libro ‘La vuelta al mundo en 15 mujeres’

© Regis Francisco López

Ha conocido más de 70 países, ha tratado personas de una punta a otra del planeta, ha saboreado los platos más especiales de cada gastronomía y tienen tantas experiencias y aventuras acumuladas cómo para escribir un libro. Y eso es precisamente lo que ha hecho la periodista y presentadora Verónica Zumalacárregui, conocida por los programas de viajes gastronómicos como Me voy a comer el mundo, Abuelita linda o Destino Hierro, quien ha seleccionado en una obra la historia de quince mujeres de diferentes partes del mundo con las que no solo ha tenido el placer de compartir,un plato de comida y un rato entre los fogones, sino también intensas conversaciones que, como ella misma dice, le han cambiado la mirada. Son historias inspiradoras y diversas que muestran la realidad de la mujer en diferentes sociedades del mundo. También, desde una perspectiva diferente a la nuestra.

Verónica Zumalacárregui
Verónica nos presenta un recorrido por el mundo a través de quince historias que muestran una estampa poliédrica del papel femenino en diferentes culturas ©Regis Francisco López

De sus aventuras, de sus percepciones y de su vida hemos tenido la oportunidad de hablar con Verónica, a quien además de conquistarla por el paladar, también se la puede seducir con una divertida escapada de esquí o un buen plan en una playa paradisiaca.

Verónica Zumalacárregui
Cubierta del libro ‘La vuelta al mundo en 15 mujeres’ de Verónica Zumalacárregui ©Aguilar

- Este libro es una vuelta al mundo a través de los ojos de 15 mujeres muy diferentes pero ¿qué crees que es lo que más sorprenderá al lector?

Lo que más sorprende a los que ya lo han leído es que me meto dentro de las historias. No son meras entrevistas a mujeres del mundo, sino que cuento en primera persona cómo he convivido con ellas en sus respectivos países y comparto mis sensaciones y mis reflexiones.

- ¿Cuál era tu mirada sobre el mundo antes de escribir este libro y cómo es ahora?

Son las experiencias vividas con esas mujeres las que me han cambiado la mirada, pero escribirlas me ha servido para asimilarlas. En mis rodajes voy a un ritmo tan vertiginoso que muchas veces no me da tiempo a pararme e interiorizar todo lo que estoy viviendo. El libro me ha obligado a parar, recordar y revivir esos momentos.

Verónica Zumalacárregui
La periodista ha tenido la oportunidad de hablar con estas mujeres de sus costumbres y tradiciones ©Regis Francisco López

- Dices que conocer estos testimonios te ha permitido liberarte de prejuicios y afrontar la vida con una gran amplitud de miras ¿qué prejuicios tenía Verónica Zumalacárregui?

Tenía los prejuicios propios de las mujeres europeas, que miramos a las demás con cierta superioridad moral. Habitualmente pensamos que “las pobres musulmanas llevan hiyab porque sus maridos se lo imponen”, o que “las pobres judías están sometidas al hombre”, y no siempre es así. Cuando tienes la oportunidad de meterte en casa de estas mujeres, charlar y convivir con ellas, te das cuenta de que en muchos casos son ellas las que lo deciden motu proprio. La protagonista judía de uno de los relatos me dice que cubrirse el pelo no es machista, sino feminista, porque de esta forma consigue que la gente la valore por su intelecto, su cultura, su comportamiento... y no por su belleza. Sus ideas, cuanto menos, invitan a la reflexión.

Son las experiencias vividas con esas mujeres las que me han cambiado la mirada, pero escribirlas me ha servido para asimilarlas

- ¿Hay algo que te sorprendiera o te impactara sobremanera de alguna de estas mujeres?

En el primer relato cuento cómo la protagonista, una noruega de cincuenta años, me llevó al colegio donde es profesora. Allí comprobé que las clases de cocina son obligatorias en todas las escuelas públicas y privadas, y que los niños y niñas también reciben clases de costura, de carpintería y de cultivo en el huerto. Esto les hace completamente autosuficientes y mitiga mucho la desigualdad de géneros, porque ambos sexos son capaces de desarrollar las mismas tareas.

- ¿Qué has aprendido de ellas?

De cada una de ellas he aprendido algo distinto. Yayoi, una japonesa de 70 años que tiene más vida social que yo, me enseñó que la tercera edad no es un obstáculo, sino una oportunidad para hacer todo lo que no se ha podido hacer antes. Con Rou, una hongkonesa que vive en un piso compartido de 15 metros cuadrados, aprendí que tenemos mucho más de lo que necesitamos. Y con Nia, una india a la que sus padres le han encontrado marido por el “Tinder para padres”, aprendí que las que tenemos oportunidad de elegir somos unas privilegiadas.

Verónica Zumalacárregui
Viajera empedernica, Verónica ha confesado que no tiene un dia en su vida igual que otro ©Regis Francisco López

- ¿Cómo tuviste oportunidad de conocerlas y cómo accedieron a contar sus testimonios?

A muchas de estas mujeres las he conocido en mis rodajes, y a las demás me las cruce en mis viajes personales, porque para mí es obligatorio convivir con gente local allá donde voy, ya sea por trabajo o por ocio. Muchas de estas mujeres me invitaron a sus casas y a convivir con ellas, y al tener culturas muy distintas a la mía no paraban de surgirme preguntas. Deduzco que debo de resultar una persona cercana, porque todas ellas me hablaron sin tapujos de sus realidades. Las charlas surgieron de la forma más natural, como cuando conectas con alguien inmediatamente.

Para mí es obligatorio convivir con gente local allá donde voy, ya sea por trabajo o por ocio.

- ¿Cuántos idiomas hablas?

Hablo inglés y francés porque he vivido en Irlanda y en Francia.

- ¿Cómo es un día a día en tu vida?

La realidad es que no tengo un día igual que el otro. La semana pasada estaba despertándome en el Caribe a las 4 de la mañana con un jet lag terrible para después grabar toda la jornada (camuflada con un buen quita ojeras, jaja). Y hoy he presentado un evento gastronómico en IFEMA y luego he ido al estudio a editar lo que grabé en el Caribe. No tengo muchas rutinas, pero de vez en cuando me regalo un domingo entero en el sofá abrazada a mi chico.

- De los 70 países que has visitado…¿en cuál de ellos echarías raíces?

La pregunta sería más bien “en cuál NO echarías raíces”, jajaja. Me veo viviendo en casi cualquier lugar del mundo, porque me atrae todo lo que es diferente y tengo una gran capacidad de adaptación. Lo mismo disfrutaría viviendo en Rotterdam que en Ammán.

No tengo muchas rutinas, pero de vez en cuando me regalo un domingo entero en el sofá abrazada a mi chico.

- Recientemente estrenabas el programa ‘Dos Miradas’ un programa que enfrenta a la cocina clásica y la moderna con Rafael Ansón, ¿cómo ha sido esta experiencia?

Ahora mismo estamos grabando más capítulos porque el programa está funcionando fenomenal en Canal Cocina. Rafael y yo nos lo pasamos genial y yo estoy aprendiendo muchísimo de él. No sólo a nivel gastro, sino también a nivel personal; me alucina que un hombre que ha vivido y trabajado tanto como él siga teniendo, a sus 86 años, esa vitalidad y esas ganas de hacer cosas nuevas, como es filmar un programa de tele.

- ¿Qué proyectos tiene a corto plazo actualmente?

Nos quedan varios capítulos de “Dos Miradas” por grabar, y a la par sigo con mis rodajes de viajes gastronómicos.