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Entrevistamos a Roy Galán, escritor, influencer, feminista y ‘agitador de conciencias’

Capaz de hacer reflexionar a las personas en un mundo plagado de desinformación, este gallego con corazón canario acaba de estrenar su primer audiolibro, Las moscas mansas

5 Minutos de lectura
Roy Galán

Roy Galán durante la grabacion de su primer audiolibro ‘Las moscas mansas’

© Storytel

Un inesperado despido tras ejercer diez años su carrera de Derecho pusieron a Roy Galán en el camino de la escritura, que por aquel momento, tan solo ejercía por hobbie, sin imaginar, por aquel momento, que acabaría revolucionando las redes sociales con sus reflexiones, pensamientos e incluso moralinas. Porque si algo sabe hacer este gallego con corazón canario es hacer reflexionar a las personas y eso, hoy en día, y con tanto volumen de información y desinformación, no es nada fácil. Reivindicador de la amabilidad, de los sentimientos y de la honestidad, Roy no solo tiene ya en el mercado seis libros, sino que ahora se ha atrevido a sumergirse en el mundo de los audiolibros conLas moscas mansas, una novela, disponible en exclusiva en Storytel, con tintes autobiográficos y ficción, que aborda temas no muy alejados de la actualidad, como el choque de la heteronormatividad de un pueblo recóndito y una familia homoparental recién llegada. Y es que Roy sabe muy bien lo que es crecer bajo el cariño de dos madres e incluso la dureza de tener que despedirse de una de ellas siendo tan solo un adolescente. Pero conozcamos más a este escritor que no deja indiferente a nadie.

Quien te conoce sabe que eres escritor, articulista ponente, influencer y feminista, pero para quien no te cono-ce ¿cómo te definirías?

Pues como un chico algo tímido al que le gusta escuchar, observar y aprender del mundo.

Licenciado en Derecho por la Universidad de La Laguna, ¿qué te llevó a dejar de lado el mundo del derecho y lanzarte al mundo de la escritura?

En realidad, no fue una decisión: el sistema decidió por mí. Me despidieron de mi trabajo después de diez años y entonces tuve que volver a pensar quién era, qué me gustaba, qué quería para mi futuro. Yo había estudiado creación literaria y es cuando tengo tiempo y una tranquilidad económica cuando empiezo a escribir sin saber que la escritura se iba convertir en mi nueva profesión.

Roy Galán
Nació el 22 de diciembre de 1980 en Santiago de Compostela, Roy se trasladó cuando era muy pequeño a las Islas Canarias ©Storytel

Tienes 6 libros en el mercado y acabas de lanzar tu primera ficción sonora: Las Moscas Mansas ¿qué gusanillo te ha picado para querer probar este nuevo formato?

La ficción sonora es toda una oportunidad narrativa porque cuenta con elementos que no son solo las palabras. La posibilidad de poder hacer sentir lo escrito a través de voces que se van a escuchar no solo en tu cabeza, de efectos, de ruidos, es muy divertido para alguien que se dedica a crear. La propuesta era para mí como volver a ser un niño jugando a chocar sus juguetes en el aire mientras hacía el sonido de ese choque con la boca. ¿Quién podría rechazar eso?

De un tiempo a esta parte te has convertido también en analista o crítico televisivo ¿qué le hace a Roy Galán saltar del sofá y hacer un juicio o una censura sobre un determinado programa en las redes sociales?

La televisión es un agente educador más (nos guste más o menos) y muchas veces aquello que sale en televisión no tiene ningún tipo de análisis, ninguna reflexión, sobre todo si es considerado como “entretenimiento”. La cuestión no es censurar un programa o enjuiciarlo sino ver de qué manera podemos hacer algo con lo que esta-mos viendo. Poder sentarnos alrededor de un sitio común para que se realice un debate en profundidad de cómo nos comportamos los seres humanos, cómo socializamos, qué nos atraviesa, me parece una oportunidad excelen-te que por supuesto yo no voy a desaprovechar si mi intención es la de la transformación social.

Con que una sola persona se plantee algo sobre la realidad ya el tiempo que he invertido en escribir algo habrá merecido la pena.

¿Eres consciente de que te has convertido en un verdadero “agitador de conciencias”?

La verdad que creo que las palabras sirven para eso mismo: para construir un pensamiento. Y sobre todo nos proporcionan la posibilidad de posicionarnos ante ese pensamiento. Siempre digo que hasta para insultarme has tenido que leerte un texto que agota todos los caracteres que permite una plataforma como Instagram. Y eso con lo poco que leemos ya. Para mí es un triunfo que hasta para no estar de acuerdo hayas tenido que leerlo. No porque se lea lo que yo tengo que decir sino porque creo que siempre es necesario contar con otros puntos de vista. Con que una sola persona se plantee algo sobre la realidad ya el tiempo que he invertido en escribir algo habrá merecido la pena.

Roy Galán
Portada del primer episodio del audiolibro de Roy Galán ©Storytel

¿Quiénes son tus autores favoritos? ¿Y qué libro “reina” ahora en tu mesilla de noche?

Adriana Royo, Clara Serra, Elisa Victoria, Ana Requena, Siri Hustvedt, Miranda July, Santiago Alba Rico, Gabrie-la Wiener, Virginia Woolf, Nerea Barjola, Nicole Krauss, Zadie Smith, Arundhati Roy, bell books... y así sin parar. Ahora mismo en mi mesilla está Tengo miedo torero de Pedro Lemebel.

A qué influencers sigues…

Pues sigo a muchos porque muchos han tenido un gesto cariñoso alguna vez conmigo compartiendo mi trabajo sin tener que hacerlo.

Recuerdo mi infancia como un tiempo con magia. Y esa magia es algo que he intentado que no me abandonara nunca.

Si tuvieras un hijo ¿de qué manera le educarías?

Pues te dejo una parte de un texto que justo titulé ‘Si yo tuviera un hijo’.

Si yo tuviera un hijo, haría con él los contradeberes, contestando a las preguntas con lo primero que se nos pasara por la cabeza y luego buscaríamos juntos las respuestas que otros han dado y que quieren que él dé en clase.

Tendríamos una libreta con nuestras respuestas.

¿Cuál es la propiedad conmutativa?

Es la propiedad que tienen los mutantes de conmover al resto de personas que no tienen poderes.

Jaja. Y nos reiríamos hasta que el mundo desapareciera por completo.

Si yo tuviera un hijo y yo me muriera, porque los padres se mueren, intentaría haberle hecho sentir que lo único que necesita para estar vivo es aire, agua y mandarinas.

Y que con aire, agua y mandarinas, se puede seguir amando.

Si yo tuviera un hijo y se me muriera, porque los hijos también se mueren, me haría maestro para repartir todo lo que se me quedó o viajaría o escribiría mil historias con su nombre implícito o me tumbaría de nuevo en una cama elástica a mirar las estrellas.

Haría de su tumba un nido de luciérnagas.

¿Cómo recuerdas tu infancia?

Pues como un lugar en el que pude ser muy libre. Fui criado por dos madres que me dieron la oportunidad siempre de imaginarme y eso, para mí, ha sido muy importante cuando me hice mayor porque me dio la fortuna de saber que el mundo era más amplio, rico y diverso, de lo que nos querían contar muchas veces los demás. Así que, a pesar de algunas cosas dolorosas o tristes, como todas las vidas, recuerdo mi infancia como un tiempo con magia. Y esa magia es algo que he intentado que no me abandonara nunca. Por eso escribo.

¿Cómo te imaginas el futuro en estos tiempos llenos de incertidumbre?

Yo creo que la incertidumbre siempre está ahí lo que sucede es que existe una especie de hipnosis colectiva que hace que creamos que hay cosas ciertas cuando hay muy poquitas por no decir casi ninguna. Lo cierto es que los seres humanos somos finitos y creo que es importante que lo recordemos más a menudo porque solo de esta ma-nera podremos tratarnos mejor. Me imagino un futuro en el que nos demos cuenta de lo que nos necesitamos, de la interdependencia, de los cuidados, porque si seguimos a este nivel de individualismo y extractivismo atroz, probablemente todo lo que amamos, lo que conocemos, se acabe antes de lo que nos esperábamos.