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La historia de Sylvia Weinstock, la pastelera nupcial de las ‘celebrities’ a la que no le gustan los dulces

Actualmente tiene 91 años, esta jubilada desde 2016 y en su lista de clientes figuran nombres como el de Michael Douglas, Jennifer Lopez o Robert de Niro

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The Art Of Cake-Decorating: A Master Class With Sylvia Weinstock - Food Network South Beach Wine & Food Festival

El último pastel que Sylvia ha elaborado ha sido el de Jennifer Gates, hija de Bill Gates, quien contrajo matrimonio el pasado fin de semana

© GettyImages

En una boda hay ciertos aspectos que nunca pueden dejarse a la improvisación: el vestido, los votos, el primer baile y, por supuesto, el pastel de bodas. Y hoy en día, nadie sabe más de tartas nupciales que Sylvia Weinstock, de 91 años, quien pese a estar jubilada desde 2016 regresaba el pasado fin de semana de su retiro para hornear el pastel de la boda de Jennifer Gates, una creación de seis pisos decorada con flores. Convertida en la repostera de bodas más solicitada entre las celebrities, la historia de esta reina de los pasteles de boda comenzó, un poco, por casualidad.

Food Network & Cooking Channel New York City Wine & Food Festival Presented By Coca-Cola - Cake Decorating Master Class hosted by Sylvia Weinstock
El compromiso de Weinstock con la calidad de los pasteles va en proporción con su gran talento artístico ©GettyImages

A principios de la década de 1980, a Sylvia Weinstock se le diagnosticó cáncer de mama. Por ello, mientras recibía tratamiento comenzó a hornear en la cocina de su casa de campo, mientras su marido y sus tres hijas esquiaban en la estación neoyorquina de Hunter Mountain. En uno de estos viajes de fin de semana, le presentaron al chef pastelero retirado George Keller, quien la fichó como aprendiz. No pasó mucho tiempo antes de que comenzara a suministrar postres a los restaurantes locales.

Apoyada en todo momento por su marido, quien se convirtió en su mejor asesor comercial, el matrimonio vendió su casa en Massapequa y compraron un pequeño edificio en Tribeca - 273 Church at Franklin - donde establecieron su particular “centro de operaciones”.

Sylvia Weinstock
Cuando estaba en activo, Sylvia creaba alrededor de 15 pasteles a la semana ©GettyImages

Sus pasteles llamaron especialmente la atención de la élite social de Nueva York y eso le abrió la puerta a su primer cliente importante, The Carlyle, un hotel de lujo en Manhattan. Después de debutar en The Carlyle, sus pasteles fueron solicitados por todos los principales hoteles y empresas de catering de la ciudad de Nueva York. Su lista de clientes creció para incluir celebridades como Oprah, Robert De Niro, Martha Stewart, Ralph Lauren, Michael Douglas y Jennifer Lopez, así como familias prominentes como los Kennedy, Rockefeller y los Clinton. Y hoy en día, los pasteles de Sylvia se elaboran para clientes de lugares tan lejanos como Londres, Milán, París y Dubai.

El secreto del éxito de Sylvia es simple: no hay atajos. Sus pasteles están hechos con los mejores ingredientes para garantizar que cada cliente, en la calle o en todo el mundo, reciba no solo el pastel más rico sino también una obra de arte. “Nunca digas nunca” es la respuesta de Weinstock cuando los clientes la desafían a lograr lo imposible. Y es que esta artista de los pasteles se atreve con todo, desde pasteles decorados con huevos de Fabergé, hasta tartas en forma de coche, de conejo o de insecto. Todo elaborado con mantequilla, harina y azúcar.

Según CBS News , un pastel de Sylvia Weinstock cuesta alrededor de 13 euros por persona, lo que equivale a 2.600 euros por un pastel para 200 invitados, un precio que no todas las parejas pueden permitirse, aunque sus clientes vips sí.

En noviembre de 2000, Sylvia Weinstock creó un pastel exclusivo para la boda de Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones. Weinstock y su equipo hicieron un dulce de vainilla y crema de mantequilla de 10 niveles cubierto con miles de flores de azúcar. El pastel era tan grande que los asistentes tuvieron que quitar los dos niveles superiores para que el postre pudiera pasar por las puertas. El pastel costó alrededor de 6.000 euros, un precio bastante moderado en comparación a los precios actuales.