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El Airbnb de las piscinas que está revolucionando el ocio este verano: un alquiler apto para todos los bolsillos

Una nueva plataforma pone en contacto a propietarios con vecinos deseosos de darse un baño

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Piscina particular

El objetivo es facilitar el acceso a una piscina particular para refrescarse en verano, organizar un evento o llevar a cabo una celebración

© GettyImages

De un tiempo a esta parte, la forma de viajar y de alojarse ha cambiado. Ahora es posible compartir coche gracias a plataformas como Blablacar, alojarse en viviendas particulares con Airbnb o, incluso, surcar los mares a bordo de un barco usando plataformas como Click&Boat o SamBoat. A todas ellas se ha unido Swimmy. O lo que es lo mismo: la forma más fácil de tener una casa con piscina… alquilando solo esta última.

El objetivo de esta herramienta es facilitar el acceso a una piscina particular para refrescarse en los calurosos días de verano, organizar un evento, llevar a cabo una celebración… El concepto es de sobras conocido: se alquila por días a cambio de un precio y unas condiciones. Swimmy, de momento, está disponible en Francia y en España: en ambos acumula más de 120.000 usuarios.

Piscina particular
El precio medio de este servicio oscila, de media, entre los diez y los veinte euros por persona ©GettyImages

2019: llega a España

Todo comenzó hace cuatro años en el país galo. Raphaëlle de Monteynard charlaba con una amiga mientras estaban sentadas en el borde de una piscina. Las rodeaban multitud de casas que contaban con esta instalación, pero en la mayoría de ellas nadie la estaba disfrutando, así que decidió ponerse en contacto con sus propietarios para preguntarles si las alquilarían por un módico precio.

De la buena acogida de aquel planteamiento en verano de 2017 nació Swimmy. Dos años después llegó a España con su lema por bandera: “La felicidad se comparte”. Ahora su objetivo pasa por expandirse a otros países como Italia, Alemania o Estados Unidos.

El alquiler de piscinas

La inscripción en la web es gratuita tanto para los propietarios de las piscinas como para los usuarios que quieren alquilarlas. Los dueños (que pueden estar presentes durante el servicio) anuncian sus instalaciones proporcionando una serie de datos como, por ejemplo, la duración del alquiler: horas o días.

A esto hay que sumar una descripción de la piscina, su capacidad, las condiciones de acceso, si los niños son bienvenidos o los extras con los que se pueden complementar la experiencia: tumbonas, toboganes, flotadores, barbacoa, duchas, aseos…

Piscina particular
Los propietarios pueden alquilar la piscina por horas o por días estableciendo una serie de condiciones: capacidad, acceso, extras, etc. ©GettyImages

Entre 10 y 20 euros

Cuando un usuario realiza la búsqueda, que se lleva a cabo a través de una serie de filtros, y encuentra la piscina que mejor se adapta a sus necesidades, envía una solicitud al dueño para comprobar la disponibilidad en el día y las horas escogidas: una petición en la que también debe especificar cuántas personas estarán presentes.

El propietario es el encargado de decidir si la acepta o no… y de establecer una tarifa previamente pactada y aceptada por sus posibles clientes. ¿De qué cifras hablamos? Las cantidades oscilan, de media, entre los diez y los veinte euros por persona.

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