1. home
  2. /Ocio

La nada tiene precio: un artista italiano vende una escultura invisible por 15.000 euros

Su autor, Salvatore Garau, defiende que lo que ha vendido es ‘un vacío’ y que este está ‘lleno de energía’

1 Minuto de lectura
Ver para creer... o no: un artista italiano causa revuelo al vender una escultura invisible ¡por 15.000 euros!

El autor defiende su obra, que no es una nada sino un vacío con energía

© Salvatore Garau

El mundo del arte nunca deja de sorprender. En los últimos meses los NFT o Non Fungible Token (en castellano: vales no intercambiables), llevan causando un gran revuelo y ahora lo hace una obra de arte que es invisible. En palabras de su creador, el italiano Salvatore Garau, se trata de una escultura que es inmaterial y que no se ve ni se puede tocar: “Yo no he vendido un nada, he vendido un vacío”.

Bajo el nombre ‘Io sono’ (’yo soy’), la obra salió a la venta en la casa de subastas milanesa Art-Rite y aunque parezca increíble ha encontrado comprador por 18.000 dólares (unos 15.000 euros). Y además, para que se demuestre su autenticidad, Garau ha entregado al comprador de la pieza un certificado de garantía, sellado y firmado por él mismo.

Ver para creer... o no: un artista italiano causa revuelo al vender una escultura invisible ¡por 15.000 euros!
La obra incluye un certificado de garantía ©Salvatore Garau

El vacío no es más que un espacio lleno de energía, y aunque lo vaciemos y no quede nada, según el principio de incertidumbre de Heisenberg, ese nada tiene un peso. Por tanto, tiene energía que se condensa y se transforma en partículas, es decir, en nosotros”, explicó Garau.

Según recoge el diario italiano ‘Il Giorno’, esta escultura debe de situarse en una casa particular, en una habitación libre de cualquier obstáculo y con un espacio de 150 x 150 centímetros

No es la primera vez que el artista hace obra invisibles. En mayo instaló un Buda en la Plaza de la Scala de Milán y en las imágenes de su vídeo compartido se puede ver en el suelo solo un cuadrado de cinta aislante.

“Cuando decido ‘exhibir’ una escultura inmaterial en un espacio dado, ese espacio concentrará cierta cantidad y densidad de pensamientos en un punto preciso, creando una escultura que desde mi título solo tomará las formas más variadas. Después de todo, ¿no le damos forma a un Dios que nunca hemos visto?”, añade.