1. home
  2. /Ocio

Entrevistamos a la escritora Clara Peñalver y al doblador Ramón Langa, un tándem perfecto que promete revolucionar el mundo de los audiolibros

La autora acaba de publicar la novela ‘Sublimación’ con la que explora por primera vez el formato sonoro seriado junto a la inconfundible voz en español del actor Bruce Willis

7 Minutos de lectura

La escritora Clara Peñalver, quien ha contado en la publicación de su primer audiolibro, Sublimación, con la inconfundible voz de Ramón Langa

© Luis Sanmartín/ Cortesía

La pandemia no solo ha cambiado nuestras formas de relacionarnos, sino también nuestra forma de leer. El confinamiento hizo que los índices de lectura en nuestro país se dispararan y que el consumo de audiolibros consolidara su crecimiento, convirtiéndose en una de las mejores formar de evadirse de la realidad teniendo las manos libres. En la actualidad, es posible encontrar más de 400.000 audiolibros disponibles y uno de los últimos en sumarse a esta lista es Sublimación (Storytel) de Clara Peñalver, autora, entre otros libros de La trilogía de Ada Levy, quien ha contado para la narración con el actor y doblador Ramón Langa, la inconfundible voz en español de Bruce Willis. Con ellos hemos tenido la oportunidad de compartir un ratito para hablar de literatura y de nuevos proyectos, pero también del valor del tiempo en esta época plagada de incertidumbres, así como de la vida, que según John Lennon “es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”.

Imagen de la portada de la nueva publicación en formato audiolibro de la escritora Clara Peñalver
Con Sublimación (Storytel, abril 2021), Clara Peñalver explora por primera vez el formato sonoro seriado. La adaptación a novela de esta serie de audio también verá la luz este mismo año en Ediciones B ©Ediciones B

Hablamos con Clara Peñalver

  • Tras más de una decena de libros publicados te animas por primera vez a lanzar un audiolibro antes del formato físico. ¿Qué te ha empujado a dar este paso?

La culpa la tiene, en gran parte, Ramón Langa. Escucho audiolibros desde que Storytel aterrizó en España. Cuando conocí el formato, oír narrativa me pareció una forma genial de seguir formándome como autora. A través de los oídos era capaz de captar matices que no lograba atrapar con los ojos. Un día encontré por casualidad en la plataforma una serie original llamada Tic-tac y, en cuanto empezó a sonar, la voz de Langa me secuestró. Me parecieron tan brillantes la historia, la interpretación y el formato en sí que, al terminarla, sentí el impulso de buscar algún contacto en Storytel para ofrecerme como una de sus creadoras de Originals. Ahora, más de dos años después, me parece de lo más especial estar estrenando mi primera audioserie en compañía de esa voz que me raptó.

  • ¿Qué nos puedes adelantar de Sublimación? ¿Qué nos vamos a encontrar en esta nueva novela?

Creo que lo mejor que puedo hacer es preveniros. La Parca ha compartido conmigo un secreto: una de las piezas del mastodóntico negocio de la muerte está a punto de saltar y, creedme, las consecuencias van a ser descomunales.

  • Es definida como: “Un viaje siniestro y vertiginoso hacia un futuro que estamos sembrando entre todos”. Y tú, ¿cómo imaginas el futuro?

Lamentablemente, Sublimación bebe en gran parte del modo en que imagino el futuro. Mire adonde mire, últimamente sólo encuentro falta de cariño, un mundo preñado de desigualdad, de falta de respeto, de creencias vacías y valores famélicos. Pero me niego a caer en la desidia y a renunciar a mi actitud positiva ante la vida. Quizá por eso he escrito esta historia, para gritarle al mundo lo que siento a través de mis personajes, para desahogarme... Para evitar perder las ganas de sonreír.

  • ¿Crees que la pandemia ha favorecido o ha perjudicado a la literatura?

Buena pregunta. Creo que ambas cosas. La pandemia ha golpeado con fuerza muchos sectores que dependen (o dependían) de la creación literaria. Sin embargo, más allá del boom de los audiolibros, la pandemia también ha tenido (está teniendo) consecuencias positivas. El cerebro humano fue diseñado por la evolución para resolver problemas, y esa resolución de problemas no sólo se ciñe a la lucha por mantener los negocios a flote o a la búsqueda de vacunas. La tristeza, la rabia, el cansancio, la inquietud del alma... La pandemia ha tenido (sigue teniendo) consecuencias emocionales que en muchos casos nuestro cerebro ha destilado como impulsos creativos. La escritura es sinónimo de terapia y estoy convencida de que en el jardín de la literatura esto acabará dando muchos, y puede que buenos, buenísimos frutos.

  • ¿Aprovechaste para escribir durante el tiempo que duró el confinamiento?

Desde luego no estuve ociosa. En este último año he hecho muchísimas cosas: afianzar una relación preciosa, quedarme embarazada (y parir, ¡por supuesto!), dedicar tiempo a una novela que aún no he terminado, escribir Sublimación y su adaptación a novela... Y, lo más importante de todo, sentir a cada instante que estoy viva.

  • Ahora que eres mamá... ¿cómo organizas tu tiempo?

¡Cómo puedo! Ahora tengo dos grandes pasiones: la escritura y mi hija. Como Leo es aún muy pequeña (ni siquiera tres meses), no puedo organizarme aún ni lo más mínimo. Aunque sí que empiezo a vislumbrar algo que creo que me acompañará el resto de mi vida. Cuando estoy con ella, echo de menos mi amada escritura. Cuando escribo, siento una poderosa necesidad de estar con mi niña, mirarla a los ojos, oler su pelito y su aliento y acariciarle la nuca.

  • ¿Qué te resulta más fácil escribir para adultos o para niños?

Para mí, escribir para adultos es sinónimo de libertad. En mis novelas (y ahora audioserie) cuento lo que quiero/necesito contar, por lo que más que placer, que también, la narrativa para adultos me regala una tremenda sensación de desahogo. Escribir para peques, en cambio, es como una chuchería. Con las novelas me encierro en la caverna. Con los libros infantiles visito el parque de atracciones.

  • ¿Cuál es el género que más te gusta leer? ¿Y tu libro preferido?

Soy más de estilos narrativos que de géneros, lo que significa que cualquier libro puede engancharme siempre y cuando me atrapen su forma y su contenido. Valoro por encima de todo la originalidad y las buenas artes a la hora de saltarse las reglas. ¿Libro preferido? Libros: Alicia en el país de las maravillas, 1984 y El verano que mi madre tuvo los ojos verdes.

  • Eres una gran aficionada a las motos, ¿ de dónde te viene esa pasión?

Supongo que de esa necesidad casi patológica que siempre he tenido de sentirme libre. Para mí la moto es símbolo de libertad, si me la quitan, me cortan las alas.

  • Eres una persona muy polifacética y versátil pues además de ser conocida como escritora también has sido presentadora de televisión. ¿Qué recuerdos guardas de aquella experiencia? ¿repetirías?

Recuerdos. agridulces, supongo que porque no me lo monté bien. Por un lado, aprendí muchísimo: del equipo, de los entrevistados, de las obras que analizábamos, del oficio en sí... Pero, por otro lado, también lo sufrí. Fueron cerca de dos años sin escribir, y yo sé vivir sin escribir. Ahora que ha pasado un tiempo y que puedo observarlo todo con perspectiva, por supuesto que repetiría, pero sin dejar de ser fiel a mi personalidad y a mi forma de vida.

  • También eres asesora creativa ¿en qué consiste esta labor?

Ayudo a personas de distintas edades y campos profesionales a potenciar y sacar el máximo partido a sus capacidades creativas. Hasta la fecha, he acompañado en sus proyectos a profesionales de la literatura, creadores audiovisuales, docentes, gerentes de grandes empresas y pequeñas pymes.

  • Has sido etiquetada como la princesa del thriller español... ¿cómo llevas este título?

Me pregunto cómo matar a la reina y quedarme con su título. ¡No! Es broma. Gestiono peor las críticas positivas que las negativas, así que, aunque los agradezco mucho, procuro hacer poco caso a los elogios.

  • ¿Por qué una escritora como tú se decidió por estudiar una carrera de ciencias como biología?

Porque cualquier madre a la que su hija le diga que quiere dedicarse a escribir se moriría de miedo ante la perspectiva. Estuve tantos años escuchando que mi sueño era imposible de realizar que casi me lo creí. Por eso, aunque jamás dejé de juntar letras, elegí estudiar biología, confieso que contaminada por los documentales de David Attenboroug. Mi intención era dedicarme a la investigación (nadie le dijo a mi madre que eso era casi más complicado que un Nobel de Literatura). A toro pasado, esa carrera es lo mejor que le ha podido pasar a mi escritura. Sin ir más lejos, Sublimación es un fiel reflejo de mi pasión por la ciencia.

Hablamos con Ramón Langa

  • ¿Qué ha llevado a un actor y doblador como tú al universo de los audiolibros?

El tema de los audiolibros es algo que lleva intentándose poner en marcha desde hace mucho tiempo, más de 30 años. Ya lo intentamos en varias ocasiones, con varios grupos de actores, locutores y periodistas y no terminaba de cuajar pero, mira por donde, ya llevamos unos años en el que vemos que este formato se va asentando poco a poco y cada vez más. El mundo del audiolibro es muy interesante, se trata de contar con voces que comuniquen y transmitan y al final, un actor es en definitiva eso, una persona que no deja de ser un un transmisor de cultura, da igual que sea una obra de teatro, un guion de cine, un libro… Entonces, ¿por qué, no? Ya antiguamente se hacían las radionovelas las obras de teatro en la radio y lo hacían actores. Es otra opción más de cultura y si para Sublimación han querido contar conmigo, encantado de colaborar en este proyecto.

  • ¿Cómo es el proceso de grabación de este tipo de formatos?

Es un proceso muy fácil. Te sientas dentro de una sala y tienes el libro delante o bien en papel o vienen en iPad. En el estudio te acompañan dos personas, un técnico de sonido que te está grabando mientras tú narras, mientras lees en voz alta y, junto al técnico, otra persona que podríamos llamar el director de la grabación. Él es quien está pendiente de si hay alguna errata, si nos equivocamos alguna palabra o si alguna palabra no se entiende bien. Cuando esto ocurre, se para y se vuelve a retomar desde el punto anterior. Este sería el proceso, muy sencillo, pero igualmente duro. Es muy pesado estar tantas horas sentado leyendo en voz alta, dando tonos y tratando de pronunciar correctamente, cansa mucho.

  • ¿Eres aficionado a la lectura? ¿ Qué tipo de libros te gusta leer?

Sí, soy muy aficionado a la lectura y me gusta leer todo tipo de libros, desde cómics hasta novelas históricas o filosóficas. No tengo una preferencia concreta. Puede que sea más divertido leer una novela, ¿no? Pero, por ejemplo, también me encanta leer libros de historia o libros de filosofía. Si la novela es histórica me encanta, me transporta a aquellos mundos tan interesantes.

actores
Gran aficionado a la lectura, Ramón Langa ha sucumbido al universo de los audiolibros, algo que le recuerda mucho a las radionovelas que antiguamente se emitían en la radio ©Storytel
  • Si tuvieras que elegir un solo libro... ¿con cuál te quedarías?

Esta respuesta es imposible. Tengo tantos libros preferidos que es imposible decidir. Si tuviera que decir alguno concreto, quizás puede parecer un tópico, pero no lo es, desde luego si lees ‘el Quijote’ una y otra vez puedes encontrar toda la literatura del mundo en él. Las obras ejemplares de Cervantes, por ejemplo, o si tengo que elegir algo más actual, todos los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, que son 46 tomos. Yo ahora mismo me los estoy releyendo y voy por el tomo 41, no te lo pierdas (ríe). Por otro lado, los últimos que he leído y que me han encantado, fueron Sidi, de Arturo Pérez Reverte y Berta isla, de Javier Marías, del que espero con ansiedad el último libro, que es su continuación. Por último, el que estoy leyendo actualmente es El universo en un junco, de Irene Vallejo, y promete muchísimo.

  • ¿A qué dedicaste el tiempo del confinamiento?

Pues mira a estar confinado todo el mundo (ríe) leí mucho y vi muchas películas, tampoco podía hacer mucho más

  • ¿Qué proyectos tienes a corto plazo?

A corto plazo no tengo ningún proyecto, salvo seguir narrando algún audiolibro. Después del verano espero poder estrenar una obra de teatro que tengo pendiente, hasta que se normalice un poquito todo y los inversores de la función estén tranquilos y seguros de que se puede hacer el teatro, sin riesgo a que tengamos que parar después de empezar y sabiendo que vamos a tener afluencia de público.