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¡Asombroso! Así logra este tren en miniatura hacer sonar música clásica con copas de cristal

El espectacular resultado es fruto de meses de minucioso trabajo que ha conseguido entrar en el Guinness de los Récords

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Miniatur Wunderland de Hamburgo

© Miniatur Wunderland

¿Cómo puede conseguir un museo cerrado ser el centro de todas las miradas? Una pregunta complicada en decenas de centros culturales y de exposiciones que se han visto obligados a echar el cierre en todo el mundo como consecuencia de las medidas frente al coronavirus. Es el caso del Miniatur Wunderland de Hamburgo (Alemania), cuya traducción al español viene a ser ‘País de las maravillas en miniatura’, nombre que no le desmerece en absoluto. Pues bien, aunque vuelve a estar abierto al público, los responsables de este peculiar museo han dedicado los meses que ha estado cerrado a poner en marcha una idea tan original como espectacular que ha logrado acaparar la atención de miles de personas a lo largo y ancho del planeta. ¿Cómo?

Algunos dirían que haciendo magia porque el resultado es tan asombroso que parece sacado de una película de animación: han logrado que un tren en miniatura toque música clásica… ¡con copas de cristal! Con unas baquetas colocadas estratégicamente en el trenecito y con unas 3.000 copas y vasos situados a ambos lados de las vías, reproducen extractos de composiciones de Bethoveen, Strauss o Verdi. Imposible no quedarse hipnotizado contemplando (y escuchando) el recorrido de ocho minutos de este pequeño convoy.

Lo que hay detrás de esa espectacular puesta en escena es un arduo y minucioso trabajo de meses en el que han tenido en cuenta decenas de pequeños detalles para reproducir en cada momento la nota que se necesitaba: desde la posición calculada al milímetro de cada una de las 3.000 copas a la cantidad exacta de líquido vertido en ellas para calibrar el sonido, pasando por la velocidad del tren. Todo está más que estudiado para conseguir el efecto deseado.

Y todo ese trabajo no ha estado exento de dificultades añadidas, como cuando, sin esperarlo, se acababa evaporando el agua de un vaso y desafinaba el sonido, o cuando se rompía de repente una copa… Pero tanto esfuerzo por parte del director del museo, Frederik Braun, y de su equipo, ha merecido la pena.

Han entrado en el Libro Guinness de los Récords por la melodía más larga del mundo interpretada por un tren en miniatura. Y, como no podía ser de otro modo, el vídeo que el Miniatur Wunderland ha subido a sus redes mostrando el resultado se ha hecho viral en pocas horas. Lo han visto, solo en Instagram, cerca de 140.000 personas, a las que hay que sumar los miles de espectadores de televisión de varios países que lo han contemplado sin hacer click. No cabe duda de que en este museo han sacado provecho con creces al tiempo durante los confinamientos.