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La asombrosa amistad entre un un buceador y un pulpo, convertida en documental (y nominada al Oscar)

Durante un periodo de un año grabó diariamente al cefalópodo y acabó estableciendo una conexión especial con él

2 Minutos de lectura
Por ELVIRA OSORIO
Documental

El documental ‘Lo que el pulpo me enseñó’ narra el aprendizaje vital del ser humano a través del mundo animal

© GettyImages

El desasosiego vital del cineasta Craig Foster le condujo al fondo del mar, concretamente a las gélidas aguas de Ciudad del Cabo, Sudáfrica. En aquel momento de su existencia, había perdido las ganas de seguir adelante, sentía una desconexión con él mismo, con su familia y con el mundo que le rodeaba. En un lugar tan idílico como aquel bosque de algas marinas cercano a su casa, fue donde encontró el modo de reconectar con el mundo.

Un día, mientras el cineasta buceaba y filmaba la belleza de la vida marina, se topó con una escultura de conchas. Cuál fue su sorpresa, cuando de entre esta, salió un pulpo. “En ese momento no sabía que había presenciado algo extraordinario”, explica Foster. “Te das cuenta de que somos similares en muchas cosas”. Así comienza el documental Lo que el pulpo me enseñó, nominado al Oscar por mejor largomentraje documental.

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El documental narra la inesperada conexión que surge entre el cineasta y el molusco en un momento de desconexión vital para el director©GettyImages

El documental narra la inesperada conexión que surge entre el cineasta y el molusco en un momento de desconexión vital para el director, de una carencia enorme de motivaciones en la vida nació una asombrosa amistad. Durante casi un año, Foster observó la vida de aquel cefalópodo. “Lo único que podía hacer era pensar en ella, en el agua y en tierra firme” añadía el cineasta. Foster decidió seguir los pasos del molusco, acompañado de su cámara. Observó y filmó sus métodos de supervivencia, de caza o de camuflaje ante sus depredadores. Así fue, como poco a poco, se fue generando una conexión entre humano y animal que es capaz de apelar a los sentimientos del espectador. Un relato conmovedor debido al acompañamiento de una narración tan emotiva que desvela el cariño del cineasta al cefalópodo.

Gracias a la observación, Foster descubrió las habilidades del invertebrado: “Dos terceras partes de su conocimiento están fuera de su cerebro: en las patas. Todo su ser piensa, siente, explora”. El cinematógrafo también se percató de la asombrosa inteligencia del animal.

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“Eres parte de este lugar, no un visitante”©GettyImages

El pulpo hizo sentir al director del documental parte de todo eso, de la vida marina como un ser más y no como un mero visitante. La esperanza de vida de un pulpo torna el año, el buceador también fue testigo de aquel suceso tras pasar 324 días juntos.

Lo que aprendió Craig Foster va más allá de momentos compartidos con el cefalópodo. Lo enseñado por el molusco serán lecciones que el cineasta pondrá en práctica a lo largo de la vida. Así lo plasma en un documental en el que consta un aprendizaje vital a través del mundo de los animales, quienes pueden convertirse en nuestros mejores maestros.