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Los hábitos adquiridos en la pandemia que permanecerán entre nosotros para siempre

Taparse con el antebrazo al toser, el teletrabajo, el uso de mascarillas… son algunas de las prácticas que ya forman parte de nuestra vida y que lo seguirán haciendo

3 Minutos de lectura
Hábitos adquiridos en la pandemia

Saludar con el codo se vio como el sustituto perfecto de besos y apretones de manos, pero también se desaconseja hacerlo así

© GettyImages

La pandemia de la gripe española en 1918 evidenció la necesidad del lavado de manos, que se arraigó mucho más entre la población, evitando así otras enfermedades una vez que finalizó la epidemia mundial. La de la gripe A de 2009 no llegó a causar los estragos de la anterior ni tampoco de la que estamos viviendo ahora, pero también se insistió mucho en lo mismo, en la higiene de manos, y se recomendó el uso de geles desinfectantes cuando no era posible. Muchos ciudadanos los llevan desde entonces consigo y a buen seguro que muchos más lo harán una vez que las vacunas nos permitan recuperar la normalidad. Junto a este, otros hábitos surgidos con el Covid se quedarán para siempre entre la población:

1. Taparse con el antebrazo al toser

Aunque los sanitarios llevaban años recomendando taparse con el antebrazo al toser o estornudar, la mayoría seguía viéndolo como un gesto demasiado tosco y creía que lo adecuado era taparse con la mano. Si algo nos ha quedado claro con la pandemia es que esto último es un gran error, ya que las gotículas infectadas quedan en la palma de la mano, con la que después se tocan otras superficies y, por tanto, se contribuye así a expandir el coronavirus. Tapándonos de la manera correcta ayudará a frenar contagios de este y otros muchos virus.

2. El ritual de llegada a casa

Un gesto tan simple como quitarse los zapatos en la entrada de la casa, tan habitual en culturas orientales y nórdicas, se extendió de manera generalizada en España una vez que pudimos volver a salir a la calle tras el confinamiento. Algunos han ido dejando de hacerlo al tiempo que se relajaban ciertas medidas, pero no son pocos quienes no ven más que beneficios en esta práctica. Más allá de evitar introducir patógenos externos en el interior de la vivienda, es evidente que se ensucia mucho menos el suelo, así que aunque solo sea por una cuestión práctica, se seguirá haciendo, al igual que desinfectar todo lo que llega del exterior, como las llaves, el móvil o la compra.

3. Ventilación

Aunque era una costumbre arraigada en la mayoría de los hogares, ahora se presta mucha más atención a ventilar espacios comunes como oficinas o aulas. Teniendo en cuenta que se ha confirmado el papel que juegan los aerosoles en la transmisión del coronavirus, incluso muchos negocios desinfectan el aire con dispositivos especiales de cuya existencia apenas se sabía hace un año.

4. Teletrabajo

Este es un hábito que depende, como es lógico, de cada empresa, pero que aquellas más abiertas a mejorar la calidad de vida de sus empleados, sean grandes o pequeñas, lo van a implementar para siempre una vez que han comprobado el buen funcionamiento del negocio. Este, sin duda, será uno de los mayores cambios sociales que habrá dejado la pandemia y con el que antes solo se habían atrevido las empresas más innovadoras.

Cómo evitar contagios
Taparse con el antebrazo al toser o a estornudar debería hacerse siempre, no solo en pandemia ©GettyImages

5. Lavarse las manos

La importancia de lavarse las manos quedó patente, como decíamos, con la pandemia de la gripe de hace un siglo. Siempre hay quien tiene ‘descuidos’, pero el Covid ha ayudado a evitarlos y a hacer mucho más frecuente ese lavado de manos, sobre todo, cuando se viene de la calle o se está en contacto con personas no convivientes.

6. Uso de mascarillas

Las mascarillas era un elemento de uso común en países asiáticos, pero en Europa y América causaban rechazo. Si las vacunas causan el efecto deseado y minimizan la transmisión del Covid, será una de las primeras cosas de las que nos querremos desprender, pero seguramente recurriremos a ellas de modo automático en determinadas situaciones tanto para evitar ser contagiados (ya sea del coronavirus, de la gripe o de cualquier otra enfermedad transmisible) como para evitar contagiar.

7. Desinfección de espacios públicos y privados

Oficinas, locales comerciales, coches de policía, transporte público… si antes se limpiaban una vez al día, con la pandemia lo más habitual es que se hagan varias veces en una jornada y que se ponga mucho más cuidado en los productos que se emplean, buscando que, además de limpiar, desinfecten y sea viricidas.

8. La gran duda: saludos con el codo y distancia social

Está claro que si hay algo que frena el contagio es la distancia social, pero también que una de las grandes carencias de estos meses es precisamente la falta de contacto directo con nuestros seres queridos. En cuanto la vacuna nos lo permita, volverán los abrazos. También regresarán los dos besos al ver a un amigo y los apretones de mano. Quizás, eso sí, recurriremos al saludo con el codo o con la inclinación de cabeza (de nuevo la cultura oriental muestra su sabiduría en esto) en encuentros formales, de trabajo, por ejemplo. Eso aún está por ver. Lo que sí sabemos es que esta pandemia nos ha dejado grandes lecciones de vida. Solo cabe esperar que no se olviden.