Lonnie Johnson, el ingeniero de la NASA que inventó la pistola de agua cuando experimentaba con termobombas

Dio vida a sus primeros artilugios cuando sólo era un niño y sería precisamente un juguete el que le cambiaría la vida

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27 de Agosto 2020 / 11:29 CEST

Inventó las pistolas de agua

Cuando era un niño ya destaca por sus inventos, que ganaron algún que otro premio

© Custom

Los recuerdos de los veranos de nuestra infancia están asociados a algunos juguetes y entre ellos están las pistolas de agua con las que se improvisaban inofensivas batallas en las que todo el mundo acababa empapado. Esos pequeños artículos tienen su origen en un ingeniero de la NASA que experimentaba con termobombas.

Lonnie Johnson no tardó en manifestar su faceta de pequeño inventor, razón por la que pocos se extrañaron cuando le llamaron primero de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos para estudiar las lanzaderas espaciales que funcionaban con energía nuclear y de la NASA después. En los años 80 tenía un trabajo que le divertía bastante y le dejaba tiempo para seguir desarrollando sus propias ideas.

Un día estaba trabajando en la construcción de una termobomba y construyó una boca de manguera, que conectó al lavabo… pero un fallo provocó que saliera un chorro de agua a propulsión. Aquel error le sirvió de inspiración para dar forma a una pistola de agua: en sus ratos libres aprovechaba para fabricar las partes con un pequeño torno y una máquina fresadora. Cuando tuvo todos los componentes, le dio la pistola a su hija de siete años que empezó a jugar con los demás niños.

Inventó las pistolas de agua
Ha invertido su fortuna en crear unas instalaciones científicas en las que seguir investigando ©LinkedIn

Larami, su socio

Su objetivo era fabricar ese juguete él mismo, pero para saber las primeras 1.000 pistolas de una línea de producción necesitaba 170.000 euros que no tenía. Siete años después de aquel jarro de agua fría se topó con Larami, una empresa que había asistido a la Feria Internacional de Juguetes de Estados Unidos celebrada en Nueva York. Les presentó su idea y les interesó: era la respuesta que necesitaba para recuperar la ilusión.

Lonnie regresó a casa y empezó a trabajar en un nuevo prototipo: un año después de aquello, en 1990, su pistola de agua llegó a las tiendas de juguetes. Bautizada como Power Drencher, no necesitó ni anuncios ni estrategias de marketing para que se vendiera bien: costaba menos de 8,4 euros y era una fuente (literalmente) de diversión para los niños y niñas.

Inventó las pistolas de agua
En un solo verano vendieron 20 millones de pistolas de agua©lonniejohnson.com

Llegan las Nerf

En 1991 le cambiaron el nombre por el Super Soaker y dieron el salto a la televisión: aquel verano vendieron 20 millones de pistolas y desde entonces se han lanzado unos 170 modelos de este juguete, que han generado unas ganancias de más de 846 millones de euros. No obstante, el invento que Lonnie Johnson llevaba no había dicho su última palabra. Aquel juguete dio paso a las Nerf, las famosas pistolas de aire comprimido que disparaban dardos de gomaespuma.

Este invento le reportó más ingresos que el primero puesto que se podía vender durante todo el año. Una fortuna que no ha gastado en grandes lujos: ‘Lo he invertido en algo mucho más interesante, al menos para mí: he construido unas instalaciones científicas en Atlanta en las que trabajan unas 30 personas’.