¿Ciencia ficción o realidad? Cuando ir en yate te sumerge en un universo paralelo en el que crees surcar galaxias

Cuenta con su propio helipuerto e impresionantes instalaciones de buceo, con cámara de descompresión y sumergible incluidos

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13 de Agosto 2020 / 11:50 CEST

Interior del yate 'Thor Explorer'

Interior del yate ‘Thor Explorer’, diseñado por la empresa Gresham Yacht Design

© Gresham Yacht Design

¿Viajar por el espacio a bordo de una inmensa nave en la que sentir que eres el rey o la reina del universo? No, no es ciencia ficción, es la sensación que ofrece un inmenso yate al más puro estilo futurista. Eso sí, esta fantasía no es apta para todos los bolsillos, ya que es una embarcación de lujo de 328 pies de eslora (unos 100 metros de largo) a la que no le falta detalle.

El nombre con el que han bautizado a este yate no podía ser más significativo: Thor Explorer. Thor es, en la mitología nórdica, el dios del trueno y de la fuerza, pero también de los viajes; así, unido a la palabra ‘explorer’ (explorador), parece infundir un poder mágico a los tripulantes de esta nave que, si bien surcará mares, no galaxias, les hará sentir únicos.

Diseñado de dentro hacia fuera –algo nada habitual-, el interior es diáfano y curvilíneo, no exento, como no podía ser menos, del confort que se espera de un barco como este. La cubierta principal, rodeada de grandes ventanales redondos, es un inmenso salón presidido por un sofá (también enorme) redondo en el que los viajeros se podrán sentar cómodamente a charlar.

Bajo ellos, el suelo de vidrio, que permite ver lo que ocurre en la cubierta inferior (y contribuye un poquito más a esa sensación de encontrarse en otra era). En cualquier caso, si es necesario mantener la intimidad o si da algo de vértigo a algún invitado, solo hay que pulsar un interruptor y el vidrio se vuelve opaco.

En esta segunda cubierta, hay una amplia zona de comedor y de ocio que garantizan que no habrá tiempo para aburrirse durante las largas travesías por los océanos en las que no se divisa tierra. Al fondo, un pasillo con acuarios a ambos lados (que parece sacado de Futurama) y que lleva a otra gran sala con otro acuario en el centro, esta vez cilíndrico, que va del suelo al techo. En esta zona no se ven los ventanales redondos de la cubierta superior, sino amplísimos balcones que permiten disfrutar de la brisa marina.

Por si todo esto fuera poco, este superyate también cuenta con su propio helipuerto y con instalaciones de buceo completas, incluidos una cámara de descompresión y un pequeño sumergible o submarino. Por supuesto, tampoco falta un hangar con varias lanchas.

El del Thor Explorer es, por tanto, un diseño apasionante que va mucho más allá del lujo, pero que, de momento, es solo eso: un diseño. La empresa que lo ha ideado, la londinense Gresham, aún no lo ha construido, suponemos que a la espera de un cliente ávido de aventuras (y con una cuenta corriente más que saneada). ¿Te atreves?

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