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Una empresa, condenada a pagar 419.000 euros a un empleado por haber celebrado su cumpleaños

El trabajador había solicitado previamente que no se organizara nada en su honor

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Cumpleaños

El trabajador había solicitiado a la coordinadora de su oficina de que no preparara ninguna celebración el día de su cumpleaños

© Gtres

Para algunos, cumplir una nueva vuelta al Sol es una ocasión muy especial que merece ser celebrada por todo lo alto. Otros, en cambio, intentan pasar ese día de la forma más discreta posible, para evitar ser el centro de atención o para que se sepa lo menos posible que cumplen un año más. Kevin Berling es una de esas personas a las que no les gusta celebrar su cumpleaños ni sentirse el protagonista de la fiesta al que todos miran y felicitan, pues prefiere pasar desapercibido.

Kevin sufre un trastorno de ansiedad y este tipo de celebraciones podría agravarla. Por eso, en agosto de 2019 comunicó a la coordinadora del laboratorio médico en el que trabajaba por entonces que no deseaba que se hiciera ningún tipo de celebración para su cumpleaños. Nada hacía presagiar, en ese momento, que empresa y empleado acabarían enzarzados en una batalla judicial que no acabaría hasta ahora, casi tres años después.

Tarta de cumpleaños
Kevin sufrió un ataque de pánico al encontrarse con una celebración no deseada en la que era el protagonista ©GTres

Esta empresa norteamericana suele preparar un pequeño almuerzo para festejar cada vez que alguno de sus empleados cumple años. El problema surgió cuando la coordinadora olvidó o ignoró la petición de Kevin y, el 7 de agosto de 2019, se preparó un pequeño refrigerio en su honor. El empleado estaba realizando un descanso para comer cuando se encontró con aquello que, precisamente, había intentado evitar.

Abrumado y nervioso, sufrió un ataque de pánico y acabó saliendo de la oficina y dando cuenta de su almuerzo en la tranquilidad de su vehículo. Pero la cosa no acabó ahí, sino que no había hecho más que empezar. Al día siguiente, sus superiores citaron a Kevin y expresaron sus críticas por su actitud, acusándolo de “robarle la alegría” a sus compañeros de trabajo, según apuntó el abogado de Kevin a la cadena de televisión WKRC-TV.

El trabajador, nuevamente, se sintió muy afectado y llegó a sufrir otro ataque de pánico ante la incomprensión de sus jefes. Ante esta situación, lo que la empresa respondió pidiéndole que no acudiese a trabajar los siguientes dos días. Poco después, tan solo cuatro días desde el fallido cumpleaños de Kevin, la empresa decidió despedirlo “debido a los acontecimientos de la semana anterior”, según redactó su representación en su escrito de defensa.

Trabajo
El empleado decidió demandar a su antigua empresa por ‘discriminación por discapacidad’ y ‘represalias’ tras lo ocurrido ©Gtres

Los superiores de Kevin, según su abogado, se habrían justificado ante él afirmando que temían que su comportamiento se volviera “violento” tras los sucesos vividos. Kevin, por su parte, se puso en manos de la justicia y demandó a su antiguo empleador por “discriminación por discapacidad” y “represalias”, y argumentó que “todavía sufre la pérdida de ingresos y beneficios, además de angustia emocional y ansiedad”. Ahora, la justicia ha dado la razón a Kevin, fallando que la empresa deberá compensar con 450.000 dólares (unos 419.000 euros) a su exempleado, salvo que decida recurrir y el procedimiento continúe.

No solo eso, sino que gracias a este proceso Kevin ha conseguido enfrentarse a sus miedos e inseguridades para salir al estrado a responder a las preguntas de los doce miembros del jurado que decidieron su veredicto. Y eso, para Kevin, también es otra victoria.