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El angustioso momento en el que una teleoperadora salva la vida a un bebé de tan solo 17 días

El niño se había atragantado lactando y ya no tenía signos vitales, por lo que no había tiempo para esperar a un médico

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Teleoperadora salva a bebé recién nacido

El pequeño Marquitos no tenía signos vitales cuando llegó al centro médico, por lo que Alma Cristal, la teleoperadora, se hizo cargo de la situación

© seguridadmgp

“¡Mi hijo se muere!”. Con ese grito desesperado entró en un centro de emergencias de Mar de Plata (Argentina) el padre de Marcos, un bebé de tan solo 17 días que apenas respiraba. El hombre aparcó su vehículo en mitad de la carretera y salió de él corriendo junto a su mujer, con el niño en brazos. Se había atragantado mientras tomaba el pecho y no respondía; estaba rígido y amoratado. No había tiempo que perder, no podían esperar a que un médico saliera de su consulta, así que la teleoperadora se hizo cargo de la situación.

Madre del bebé recién nacido Marcos Etcheverry abraza a la mujer que lo salvó
Yemina y su marido acudieron a dar las gracias a Alma en cuanto su hijo recibió el alta hospitalaria ©seguridadmgp

Alma Cristal, que así se llama la mujer, cogió al bebé y lo puso boca abajo, al tiempo que le preguntaba a la angustiada madre qué es lo que le había ocurrido. Cuando esta se lo explicó, tuvo claro qué es lo que debía hacer: de inmediato se puso a practicarle las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).

Con mucho cuidado, pero también con firmeza, le daba golpes secos en su pequeña espalda y enseguida el niño comenzó a reaccionar, de modo que la teleoperadora no se detuvo ni un instante. Poco después, Marcos hizo un gesto de fuerza, posteriormente emitió un gemido y… ¡por fin! Expulsó la flema. Alma le había salvado.

Comprobó que su cara iba cambiando de color, lo que ella aprovechó para soplarle, para que cogiera aire más rápido. No solo el pequeño Marquitos comenzó a respirar. También lo hicieron sus padres, Alma y todos los presentes, que se temieron lo peor por las condiciones en las que llegó al centro médico.

Aunque Alma Cristal no es sanitaria, sí tiene la formación adecuada, ya que es la encargada de explicar por teléfono qué es lo que hay que hacer cuando alguien llama por una urgencia y no tienen tiempo para esperar a una ambulancia. Aun así, aunque en una ocasión practicó una RCP a un adulto, nunca se había encontrado con una situación similar: ella sola, sin la asistencia de un médico y siendo el paciente un niño, y menos aún un bebé recién nacido.

Marcos fue trasladado a un hospital, donde se acabó de recuperar. Sus padres, Marcos y Yemina, deberán seguir atentos porque el atragantamiento se produjo por la laringomalacia que padece. No es grave, tan solo una condición que presentan algunos recién nacidos por no haber desarrollado aún bien los músculos de la faringe y, por tanto, pasará a medida que el niño vaya creciendo.

Una vez recibido el alta hospitalaria, Yemina y Marcos acudieron con el pequeño Marquitos al centro médico en el que trabaja Alma para darle su más sincero agradecimiento. La madre apenas recuerda nada de lo sucedido aquella noche porque entró en estado de shock, pero sabe que si su hijo está vivo es gracias a la rápida reacción de esta valiente teleoperadora, a la que se abrazó al volver a verla. Alma ya forma parte de la familia: “Ahora tienen otra tía, que soy yo”, asegura, feliz, la salvadora.

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