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La mejor fotógrafa de bebés del mundo es española, se llama Mayte Cruz y crea recuerdos eternos

Ha sido reconocida por los más de 60.000 profesionales que forman parte de la plataforma especializada Mywed

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Comenzó en el mundo de las bodas, donde aún permanece, y después se atrevió con este tipo de retratos

© Mayte Cruz Studio

Una fotografía es un recuerdo que queda para siempre. Y eso es, precisamente, lo que hace Mayte Cruz cuando coge su cámara y retrata instantes previos a una boda, el propio enlace o una nueva vida. Su buen hacer y su estilo ha sido premiado en varias ocasiones, pero el último reconocimiento la ha erigido como la mejor fotógrafa de bebes del mundo.

La elección ha sido llevada a cabo por la plataforma especializada Mywed que está compuesta por más de 60.000 profesionales. Antes ya había sido escogida como la segunda mejor fotógrafa de bodas por Flecha en Blanco, una comunidad que reúne a los mejores fotógrafos y videógrafos de España para este tipo de eventos.

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La comunidad Flecha en Blanco la reconoció como la segunda mejor fotógrafa de bodas en España ©Mayte Cruz Studio

De Jaén a Castellón

Mayte nació hace 43 años en Linares (Jaén) aunque hace un par de décadas el amor la llevó hasta la Comunidad Valenciana: se trasladó a Almenara (Castellón), la localidad natal de su marido. Cuenta en El periódico Mediterráneo que comenzó en el mundo de la fotografía por mera afición aunque todo cambió cuando adquirió su primera cámara y empezó a formarse en el mundo de los objetivos.

El suyo es el único estudio fotográfico de Almenara, donde, desde 2017, trabaja ella sola: Mayte está al frente de los reportajes, de la edición… Sus primeros pasos profesionales en la fotografía los dio retratando bodas, donde asegura que se lo pasa “pipa”. Como hemos apuntado antes, su trabajo no sólo ha sido reconocido: también ha tenido continuidad en el futuro de esas parejas.

La variante más compleja

Muchas de ellas, contentas por el trabajo realizado, se volvían a poner en contacto con ella cuando tenían hijos para que les hiciera una sesión de fotos. Eso sí: trabajar con bebés no fue sencillo ya que, dentro del mundo de la fotografía, es una de las variantes más complicadas. Tanto es así que Mayte no solo tuvo que formarse técnicamente, también tuvo que hacer cursos que nada tenían que ver con la cámara para saber cómo tratar con los más pequeños y lidiar con sus nerviosas familias.

En cada sesión invierte entre cuatro y cinco horas y tiene sus propios trucos para crear el ambiente perfecto para las madres y padres (que cuentan con su propio espacio) y, por supuesto, para los bebés: cuenta con olores específicos, mezcla luces, hay sonidos blancos que imitan lo que escuchan cuando están en el vientre materno… Todo con un objetivo: clamarlos para que entren en un sueño profundo y ella disponga del tiempo necesario para poder retratarlos. Cuenta que el mejor momento es cuando los pequeños tienen entre siete y nueve días por dos razones: todavía tienen la posición fetal y no han empezado los cólicos.