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Logran separar con éxito a Addy y a Lilly, las siamesas de 11 meses que nacen a su nueva vida

Tras ser sometidas a una compleja intervención ‘de muy alto riesgo’, se recuperan en casa sin perder ni un instante la sonrisa

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Siamesas que nacieron unidas por el abdomen

Maggie y Dom junto a sus hijas, Addison y Lily, poco después de que nacieran, en noviembre de 2020

© The Children's Hospital of Philadelphia

El matrimonio formado por Maggie y Dom Altobelli esperaban su primer hijo a mediados de 2020. Estaban felices. Dos años después de la boda, por fin ampliarían la familia. Cuando llegó el momento de la ecografía de la semana 20, acudieron emocionados al centro hospitalario porque les revelarían el sexo del bebé. La información que recibirían ese día, sin embargo, los dejaría en shock: no solo les confirmaron que esperaban dos bebés, sino que además estaban unidos por el abdomen. “Los separaremos”, les dijo con total convencimiento la doctora antes de advertirles de que les esperaba un largo camino por delante.

“Ha sido todo un viaje desde el principio porque Maggie y yo estábamos muy asustados y no teníamos idea de lo que iba a pasar”, ha confesado Dom al programa de televisión estadounidense ‘Today’, donde han dado ahora a conocer su historia al mundo.

Addison y Lilly
En la ecografía de la semana 20 descubrieron que esperaban a dos niñas que estaban unidas por el abdomen ©The Children's Hospital of Philadelphia

Eran dos niñas lo que esperaban. Dos niñas que les cambiaron la vida desde ese preciso momento. Les comunicaron que en The Children´s Hospital of Philadelphia tenían experiencia con otros casos de siameses, de modo que no dudaron en dejarlo todo y trasladarse desde su lugar de residencia, en Chicago (Estados Unidos), a Filadelfia. Una vez allí, los médicos comprobaron que las niñas únicamente estaban unidas por el abdomen, no por el corazón, lo que era favorable. Aun así, seguía siendo “un parto y una cirugía de muy alto riesgo”.

Los ginecólogos programaron una cesárea en la semana 34 de gestación y Maggie dio a luz a las niñas el 18 de noviembre de 2020. Las llamaron Addison y Lily, pero en el hospital todos las conocían como ‘Faith’ (Fé) y ‘Hope’ (Esperanza). Su mamá y su papá no pudieron cogerlas en brazos nada más nacer porque tuvieron que ser trasladadas con urgencia a la unidad de cuidados intensivos neonatales. Cuando por fin pudieron abrazarlas, no fue fácil: “Necesitaban dos enfermeras para sacarlas de la incubadora y sostenerlas a las dos”, detalla Maggie. “Las traían lentamente y las ponían en tu regazo”.

Antes de poder practicar la cirugía en las que las separarían, las niñas debían permanecer un tiempo en la incubadora y, una vez fuera, debían coger fuerza. Pasaron once largos meses en el hospital, pero dentro de la situación en la que se encontraban, iban creciendo con normalidad. “Sonríen todos los días”, comenta el orgulloso papá. “Eso realmente lo ha hecho más fácil”.

Siamesas estadounidenses separadas a los 11 meses
La compleja cirugía que separó a Addy y a Lily duró diez horas ©The Children's Hospital of Philadelphia

El gran momento: la separación

Justo un mes antes de que Addy y Lily cumpliesen su primer año de vida, tendría lugar la operación. El gran día llegó el pasado 13 de octubre: un día lleno de nervios y temor para sus padres y sus familiares, pero también de esperanza. Un día largo, muy largo, ya que la operación duraría diez horas eternas.

Se trataba de una intervención, como señalábamos anteriormente, de elevado riesgo porque las niñas compartían un riñón y, aunque cada una tenía su propio hígado, estos también estaban unidos: “era una gran masa hepática”, explica la doctora Holly Hedrick, quien ha seguido su caso desde que descubrieron que Maggie estaba embarazada de siamesas. Lo mismo ocurría con sus respectivos diafragmas.

Los cirujanos recurrieron a ecografías de contraste para diferenciar los órganos de la una y de la otra. Con un cuidado extremo, se dio por finalizada la operación quirúrgica pasadas las 2:30 de la madrugada. La doctora Hedrick se fundió en un abrazo con Maggie y Dom cuando acudió a la sala de espera en la que se encontraban para darles la gran noticia: sus pequeñas habían sido separadas y se encontraban bien. Poco después las niñas salieron de la sala de operaciones en dos camas diferentes y sus papás no pudieron contener las lágrimas de la emoción.

Todavía les quedaba la última etapa del camino, pero ya se vislumbraba la luz al final del túnel. Dos meses y medio después de la separación, Addy y Lily, que ya tenían más de un año de vida, fueron por primera vez a casa. Fue poco antes de Navidad, el mejor regalo que ellas y toda la familia pudieron recibir.

Addison y Lilly son siamesas
Addison y Lilly ya llevan una vida relativamente normal y pronto no necesitarán respiración asistida ©The Children's Hospital of Philadelphia

Las niñas ya salen de paseo a la calle y han comenzado a llevar una vida relativamente normal. Aún necesitan respiración asistida y una sonda para alimentarse, pero están aprendiendo a comer y Hedrick confía en que pronto puedan también respirar por sí mismas. Son dos niñas felices y alegres que, dada su corta edad, superarán las últimas dificultades sin problemas.

“Estas niñas van a vivir una vida larga y saludable. Es bastante milagroso e increíble que estemos viviendo esta vida”, dice Maggie, emocionada. “Somos muy afortunados de tener cirujanos que saben lo que están haciendo y que realmente han trabajado duro y han cuidado a nuestras niñas como si fueran suyas”.