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Muere Robert Dust, el millonario de pasado turbio que cumplía cadena perpetua por asesinato

Había sido condenado hacía tres meses por haber asesinado a su mejor amiga tras confesar el crimen en un documental de HBO sobre su vida

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TU OTRO DIARIO
Condenado a cadena perpetua por el asesinato de una amiga

Un documental de HBO destapó, en 2015, que Robert Durst era el asesino de Susan Berman, su amiga y confidente

© CordonPress

La vida de Robert Dust es un claro ejemplo de que en ocasiones la realidad supera a la ficción. Nacido en una familia que había hecho fortuna en el sector inmobiliario, creció rodeado de riqueza, pero marcado en su más tierna infancia por la trágica muerte de su madre de la que él habría sido testigo. Tan solo tenía siete años cuando ocurrió el triste suceso y ya entonces hay algunas lagunas en el relato. Desde entonces, ha habido al menos otras tres muertes que han salpicado de manera extraña su vida y, de ellas, se ha demostrado que es el autor de dos, pero solo el asesino de una, de su amiga y confidente Susan Berman.

La mató en el año 2000, pero no fue hasta el pasado mes de octubre cuando fue condenado a cadena perpetua por el crimen. Llevaba, por tanto, cumpliendo tres meses de condena cuando fallecía este lunes en una cárcel de Los Ángeles a causa de complicaciones derivadas del coronavirus y del cáncer de vejiga que padecía.

Robert Durst
Durst ha fallecido este lunes con Covid en una cárcel de Los Ángeles ©GettyImages

El asesinato de Susan Berman se consideró desde el principio un ajuste de cuentas antiguo con su padre, un importante cabecilla de la mafia de Las Vegas. Con una única bala en la nuca, el crimen cumplía todas las características de un golpe mafioso, pero la investigación policial no dio sus frutos y no lograron averiguar quién o quiénes lo habían perpetrado. Fue en el año 2015 cuando un documental sobre la vida de Dust destapó la verdad: él mismo daba a entender que la había matado.

En la producción audiovisual, los periodistas descubrieron una carta escrita por Dust a Susan que fue clave para demostrar su implicación en los hechos. En la carta había escrito mal la dirección de su confidente, que vivía en Beverly Hills y él había puesto “Beverley” Hills: exactamente el mismo error que había en la carta que recibió la policía con la palabra “cadáver” con la dirección de la víctima tres días después de su muerte. La letra, además, era idéntica en ambas, pero todo esto había pasado desapercibido por los agentes en su día. Cuando los cineastas le mostraron las dos misivas, Robert Dust respondió con arrogancia que “solo el asesino podría haber escrito” la nota dirigida a Susan.

Tras pronunciar esas palabras y con el micrófono de corbata aún abierto, se fue al baño y le escucharon con claridad murmurando, nervioso, consigo mismo lo siguiente: “Ahí está. ¡Estás atrapado! Tienes razón, por supuesto... ¿Qué diablos hice? Los mataste a todos, por supuesto”. Los responsables del documental llevaron las cartas y la grabación del audio a la policía y Dust fue detenido justo el día anterior a la emisión del mismo.

Robert Durst
Durst acudió al juicio en silla de ruedas y en un estado de salud debilitado ©GettyImages

El móvil del crimen

¿A qué se refiere con “a todos”? Pues efectivamente a que es el autor, al menos de una muerte más, la de su vecino Morris Black, que era un anciano en aquel momento, en 2001, pero Dust fue absuelto porque se consideró que lo había agredido en defensa propia, a pesar de que lo habría descuartizado después. Ahora iba a ser juzgado por la muerte de su primera esposa, Kathleen McCormack Dust, que sería precisamente el móvil del crimen de Susan.

Kathie fue vista por última vez en 1982 y, tras no volverse a saber nada de ella, fue declarada muerta en 2017. En su día habría confesado a Susan lo ocurrido con su mujer para asegurarse una coartada y, aunque su confidente le ayudó y siempre mantuvo el secreto, él la vería como un peligro: un mes antes de que esta fuera hallada sin vida en su casa de Beverly Hills, el fiscal de distrito del condado de Westchester anunció que reabriría el caso de Kathie McCormack, en el que Susan figuraba como testigo clave. “Si alguna vez me pasa algo, lo hizo Bobby [así llamaba ella a Robert Dust]”, le había dicho Susan Berman a sus amigos.