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Los hermanos Turpin hablan por primera vez de su cautiverio y revelan los detalles de su huída

Sus padres los mantuvieron encerrados en casa durante nueve años, sin permitirles ningún tipo de contacto exterior

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Los Turpin mantuvieron encerrados a sus trece hijos durante casi una década

El caso de la familia Turpin conmocionó al mundo entero cuanso salió a la luz, en 2018, las condiciones en las que vivían los trece hijos del matrimonio

© Archivo

“La única palabra con la que puedo describirlo es infierno”. Así de contundente ha sido Jordan Turpin en la primera entrevista que algunos de los hermanos conceden a un medio de comunicación. Han dado la cara ella y Jennifer y también ha intervenido Joshua, si bien él ha preferido ocultar su rostro. En un programa especial emitido por la cadena de televisión estadounidense ABC News, las dos jóvenes han relatado el horror que vivieron y han detallado cómo planearon la huida.

Los trece hermanos, que entonces tenían entre dos y 29 años, llevaban al menos una década encerrados en su domicilio. “Ni siquiera nos permitían estar de pie”, relata Jennifer. “Se suponía que debíamos estar sentados todo el tiempo”. Solo podían bañarse una vez al año y comer una vez al día, principalmente sándwiches de mantequilla o mortadela, mientras que sus padres sí se alimentaban con comidas completas. Cuando alguno de los niños se aventuraba a ‘robar’ los alimentos de los progenitores, estos les castigaban maniatándolos a la cama.

Hermanos Turpin
Jennifer y Jordan Turpin planearon la huida y lograrían así salvar a todos sus hermanos ©Captura de pantalla de ABC News

También tenían prohibido comunicarse con nadie, ver la televisión o acceder a un teléfono móvil. No sabían, por tanto, absolutamente nada del mundo exterior. Quizás fuera tan hostil como lo que había de puertas para adentro, de modo que ¿por qué salir? Pero un día Jordan encontró un smartphone antiguo de uno de sus padres y lo cogió. Sin saber muy bien cómo, acabó viendo un videoclip de Justin Bieber. “Empecé a darme cuenta de que hay un mundo diferente ahí fuera... yo quería experimentar eso”, explica la joven. “No sé dónde estaríamos si no hubiera visto a Justin Bieber”.

Gracias a eso, ella y Jennifer comenzaron a planificar la huida. En medio, otro día Jordan logró ver a escondidas un capítulo de ‘Cops’, una serie en la que graba misiones reales de la policía en las que detienen a delincuentes. En el capítulo se dijo que hacían falta pruebas para que un testimonio tuviera credibilidad y esas palabras se le quedaron grabadas a fuego. También el teléfono de emergencias de Estados Unidos, el 911, que hasta entonces desconocía. Esos dos datos serían claves para poder llevar a cabo su plan.

“Estaba aterrorizada por si me atrapaban después de llamar a la policía o de intentar huir”, confiesa Jordan, “pero al final, cuando vi a mis hermanas menores [encadenadas], supe que era eso lo que tenía que hacer”. La tarde del 16 de enero, oyó a sus padres que al día siguiente se marcharían todos a otra ciudad a vivir, así que “era ahora o nunca”, añade Jennifer. Algunos de los niños estaban tan desnutridos que el viaje hubiera podido resultar fatal para ellos.

Juicio a los Turpin
David y Louise Turpin fueron condenados a cadena perpetua por las condiciones en las que habían tenido a sus trece hijos ©CordonPress

Esa noche Jordan saltó por la ventana. Antes había tomado la precaución de hacer fotos con el viejo móvil de sus padres a sus hermanas encadenadas. Salió y llamó al 911. No sabía explicar dónde estaba y desconocía la dirección de su casa, así que resultó difícil que la operadora averiguara el lugar al que la patrulla tenía que acudir, pero finalmente Jordan vio el letrero con el nombre de la calle.

Cuando un agente llegó, Jordan fue explicándolo todo tan rápido y con tanto detalle como podía, pero su relato era tal que podía resultar poco creíble. Hasta que el agente le preguntó si tenía pruebas y ella le enseñó las fotos. Por fin iba a acabar el cautiverio. Ella montó en el coche policial y, en pocas horas, una patrulla llegó a la casa y liberaron a todos los hermanos. Meses más tarde, los padres, David y Louise Turpin, serían condenados a cadena perpetua.

Un caso que conmocionó no solo a la sociedad estadounidense, sino al mundo entero. En medio de las horribles circunstancias que vivieron durante su encierro y, lamentablemente, también después, como contábamos este lunes, cabe destacar no solo la valentía de Jordan, sino el poder de su mirada. Una chica de 21 años con una fortaleza admirable en la que salta a la vista el brillo de sus ojos. Un brillo que, a pesar de que a día de hoy sigue sin tener cómo acceder a comida, delata la ilusión por la vida. Porque desde hace tres años, por fin, puede vivir.