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La madre de Anna y Olivia( las niñas de Tenerife) escribe una conmovedora carta tras tres meses de silencio

Beatriz Zimmerman ha enviado un escrito al ‘Programa de Ana Rosa’ para expresar sus sentimientos cinco meses después de perder a sus hijas

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Niñas desaparecidas en Tenerife

Tras tres meses de silencio, Beatriz Zimmerman, madre de las niñas de Tenerife ha roto su silencio

© bringbackhomeannaandolivia

Han pasado ya casi cinco meses desde aquel fatídico 27 de abril, día en que Tomás Gimeno, padre de Anna, de 1 año, y Olivia de 6, desapareció en Tenerife junto a sus hijas. El cuerpo de la mayor de ellas fue hallado sin vida en el fondo del mar, mientras que el de la pequeña, fue imposible de localizar. La principal hipótesis que se barajó es que Tomás Gimeno acabó con la vida de sus dos hijas y después se suicidó hundiéndose también en el océano. Fue en aquel momento, cuando se conoció el fatal desenlace, cuando la madre de las pequeñas, Beatriz Zimmerman decidió escribir una carta de agradecimiento “con todo el dolor de su alma” a todos los que “han estado en corazones y rezos con ellas y conmigo acompañando todos los días desde que desaparecieron, ofreciendo todo el amor y ayuda para que tuviera un final feliz”. Aquello era un 13 de junio y desde entonces, Beatriz ha guardado silencio, en el que ha sido el peor verano de su vida. Sin embargo, ahora, la madre de Anna y Olivia ha decidido romper estos tres meses de absoluto silencio y ha mandado una carta al Programa de Ana Rosa expresando sus sentimientos y demostrando una vez más, su increíble fortaleza y su enorme corazón, a pesar del gran daño sufrido.

niñas Tenerife
La madre de las pequeñas ha señalado que su mayor deseo es que ‘el mundo sea un mundo mejor y ayudar a las personas a sentirse mejor’ ©SOS Desaparecidos

A continuación reproducimos la carta de Beatriz Beatriz Zimmerman:

“Querida Ana Rosa, te escribo una carta porque quiero expresarte mis pensamientos.

Lo que más deseo es que el mundo sea un mundo mejor y ayudar a las personas a sentirse mejor. Lo que siento es que yo hablando de lo que me ha ocurrido no hago sentir bien a nadie, y a mi me gusta que las personas sean felices. No siento que yo vaya a ayudar a nadie contando lo que he sentido. Solo de pensar hablar del caso me da angustia. La única manera de superar algo así es creer y tener fe, que estamos aquí de paso. Que venimos a este mundo a ser buenas personas, dar amor y sobre todo respetar a todo el mundo. A no permitir ni una falta de respeto, ni un desprecio, porque esta es la raíz de todos los problemas.

Yo no creo en la lucha, porque cuando luchamos en contra de algo sentimos odio e ira y esa energía se expande y al final no nos hace sentir mejor. Yo creo en la educación, en el amor y en el respeto. No creo que la violencia se pueda combatir con más violencia y malos sentimientos.

Quizás me equivoque, pero es lo que siento. A mi me ha tocado vivir lo más duro, y he aprendido que estas cosas se pueden evitar si desde un principio se es tajante con una sola falta de respeto. El problema viene cuando permitimos malos tratos. Si nos concienciamos de esto no haríamos crecer el problema.

Yo lo veo como semillas que plantamos todos los días, si las semillas no son de amor y respeto, el fruto no puede ser bueno. Mi consejo es que seamos cuidadosos con nuestros pensamientos, actos y palabras para que los frutos sean buenos. Es lo que les transmitía a mis niñas todos los días. Ojala tuviera la solución a erradicar la violencia vicaria, pero no soy yo quien la tiene, la tenemos cada uno de nosotros cada día a cada momento. Deseo un mundo con paz y armonía… Y se que hay muchas más personas buenas que más, muchísimas más, me lo demostraron al ayudarme a buscar a mis niñas. Por eso tengo esperanza de que todo mejore si todos ponemos de nuestra parte con buenos sentimientos,

Beatriz, madre de Anna y Olivia, mis angelitos