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Resuelven un crimen 32 años después gracias a la muestra de ADN más pequeña de la historia

El éxito de la tecnología genómica empleada ha sido tal que ya se investigan casos de hace más de cien años

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Asesinada en 1989 cuando tenía 14 años

La familia de Stephanie Isaacson, que tenía 14 años cuando fue brutalmente asesinada, había perdido toda esperanza de dar con el culpable

© LVMPD

La madre de Stephanie Isaacson había perdido toda esperanza de que resolvieran el terrible crimen de su hija. La niña solo tenía 14 años cuando la asesinaron de camino al colegio en Las Vegas, Estados Unidos. Ocurrió en 1989 y su caso había quedado aparcado ante la dificultad de avanzar con la investigación, sin apenas pruebas. Pero ahora, 32 años después, han descubierto al culpable gracias a la tecnología genómica: han identificado el ADN del sospechoso a partir de una muestra microscópica, equivalente a 15 células humanas. Todo un hito policial que abre la puerta a la resolución de decenas de casos similares en todo el mundo.

“Me alegro de que hayan encontrado quién asesinó a mi hija”, ha manifestado la madre en un comunicado. “Nunca creímos que el caso se resolvería. Es bueno que se haya cerrado el caso, pero no hay justicia para Stephanie en absoluto. Nunca se cerrará por completo porque nada nos devolverá a mi hija”.

El 1 de junio de 1989, la ya adolescente salió a las 6,30 de la mañana de su casa, como cada día, para ir por el camino de siempre al colegio, pero no llegó. No fue hasta bien entrada la tarde cuando sus padres comenzaron a inquietarse porque no regresaba a casa y denunciaron su desaparición. La policía encontró la mochila y otras pertenencias de la niña en las inmediaciones de su ruta diaria. Poco después hallaron, a unos 25 metros, su cuerpo sin vida.

Lo ocurrido a la pequeña Stephanie causó gran consternación en el país, sobre todo en el estado de Nevada, y tuvo gran repercusión mediática durante años. Aun así, nadie aportó ninguna pista pertinente de quién podía haber cometido tan atroz crimen. Los años iban pasando y el asesino parecía inalcanzable. Uno de los responsables de la investigación, el subjefe de policía Mike Hawkins, trabajó sin descanso para intentar dar con el culpable, pero nunca lo logró. Eso le supuso una pesada carga a la hora de jubilarse, momento en el que tuvo muy presente a la víctima y a sus seres queridos. “Lo que más me molesta es que sé que hay alguien que se salió con la suya”, comentó entonces. “Me siento mal por no haber logrado esto para la familia”.

Ahora, por fin, cuando ya parecía imposible, han averiguado quién era el asesino: Darren R. Marchand, un hombre cuyo ADN ya estaba registrado en los registros policiales por otros crímenes similares. Marchand, sin embargo, no podrá ser condenado por lo que le hizo a Stephanie, ya que se quitó la vida en 1995.

Ha sido una empresa privada (y gracias a una donación económica de un particular) la que ha hecho posible dar con el autor de los hechos. Justin Woo, un jubilado volcado en la organización sin fines de lucro que él mismo ha fundado, Vegas Help, donó 5.000 dólares (unos 4.270 euros) a Othram Labs, que deberían destinarse a financiar las pruebas de algún crimen sin resolver de la zona. “Es un caso realmente triste”, lamenta Woo en unas declaraciones que recoge el periódico Las Vegas Sun. “Estamos contentos de haber podido ayudar”.

En cualquier caso, haber podido identificar el ADN de una persona con una muestra tan pequeña abre el camino a cientos de investigaciones paradas por falta de pruebas. De hecho, la compañía ya está trabajando en casos que se remontan nada menos que a 1881. Quizás a partir de ahora, decenas de familias puedan descansar (aunque la herida, inevitablemente, siempre permanezca abierta).

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