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¿Inyectar una tercera dosis o asegurar vacunas para todos? La brecha que la OMS intenta equiparar

La Organización Mundial de la Salud ha pedido a los países de altos ingresos una moratoria hasta, al menos, finales de septiembre

3 Minutos de lectura
Por EUROPA PRESS
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El 80 por ciento de las vacunas contra el COVID han acabado en países con ingresos más altos

© GettyImages

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha pedido a los países de altos ingresos una moratoria hasta, al menos, finales de septiembre para administrar dosis de refuerzo de la vacuna de la COVID-19, con el fin de asegurar las primeras dosis en países de ingresos bajos y llegar al objetivo del 10 por ciento de población mundial vacunada a finales de septiembre.

Tedros ha advertido de que más del 80 por ciento de las vacunas han acabado en países de ingresos altos, a pesar de que solo son la mitad de la población de todo el mundo. “Entiendo la preocupación de todos los gobiernos de proteger a sus ciudadanos de la variante delta, pero no podemos aceptar que los países que han utilizado la mayoría del suministro de las vacunas aún hagan uso de más vacunas, mientras que las personas más vulnerables en otras partes del mundo siguen sin protección”, ha esgrimido.

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Vacunación en el Congo a través de COVAX ©GettyImages

“En mayo pedí apoyo mundial para hacer un ‘sprint’ de cara a septiembre con el fin de que los países vacunaran a al menos al 10 por ciento de su población de aquí a finales de septiembre; ahora ya hemos llegado a la mitad del camino de ese periodo de tiempo y aún estamos fuera de los objetivos”, ha alertado.

En mayo, los países de altos ingresos habían administrado 50 dosis por 100 personas, pero ahora la cifra se ha duplicado, situándose en 100 dosis por cada 100 personas, según advierte la OMS. “Mientras tanto, los países de bajos ingresos inoculan 1,5 dosis por cada 100 personas debido a la carencia de vacunas”, ha lamentado Tedros.

Para ello, ha pedido la colaboración de países y empresas que controlan el suministro mundial de vacunas. “El curso de la pandemia depende del liderazgo de los países del G-20”, ha señalado el director general de la OMS, que les ha pedido dar prioridad a COVAX.

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Las vacunas no son la única herramienta para terminar con la pandemia ©GettyImages

Por último, ha recordado que las vacunas no son la única herramienta para acabar con la pandemia. “Solo podemos derrotarla con un enfoque integral en combinación con medidas sociales y de salud pública que sabemos que funcionan”, ha señalado.

¿Priorizar a las personas de riesgo o a los adolescentes?

El director ejecutivo de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Bruce Aylward, ha insistido en la importancia de priorizar a otros grupos de alto riesgo antes que a los adolescentes para llegar al 10 por ciento de la población vacunada a finales de septiembre y salir así de la fase más grave de la pandemia.

“Si queremos llegar al 10 por ciento en todos los países a finales de septiembre, habremos hecho mucho para proteger a trabajadores de todos los países y a partir de ahí se podrá bajar la edad hacia poblaciones más jóvenes”, ha explicado, recordando que el objetivo es salvar ”el mayor número de vidas posibles y evitar cuadros más graves”.

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Bruce Aylward, director ejecutivo de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, insiste en la importancia de vacunar a personas de riesgo de otros países antes que a los más jóvenes ©EuropaPress

“Claro que los adolescentes corren riesgo de infectarse por la COVID-19, pero las enfermedades serán menos graves y no corren riesgo de ser hospitalizados”, ha asegurado, para reiterar que “hay que considerar esto desde una perspectiva global y proteger a las personas que tienen más riesgo hasta finales de septiembre”.

En esta línea, la directora de las campañas de inmunización de la OMS, Katherine O‘Brien, ha recordado que hay que centrarse en “prevenir enfermedades graves, hospitalización y muerte, porque esto es lo que crea presión sobre el sistema sanitario, con las consecuencias que tiene esto sobre la economía y las familias”. La cuestión, ha proseguido, es “si los adolescentes contribuyen a este espectro de consecuencias graves de la pandemia, y la respuesta es que no”, ha sentenciado.

“Los jóvenes no tienden a presentar consecuencias graves de la enfermedad, y este elemento es fundamental para garantizar la prioridad más alta en materia de vacunación a las personas y los grupos que tienen más riesgo”, ha insistido. “Finalmente se ampliará la vacunación a estas poblaciones, pero hay que focalizarse ahora en otras prioridades antes de poder bajar la edad o considerar otros grupos que podrían beneficiarse pero que todavía no son los que corren un riesgo más alto”, ha concluido.