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Una mujer roba siete diamantes valorados en 4,9 millones cambiándolos por guijarros con un simple juego de manos

Se hizo pasar por una gemóloga que trabajaba para un grupo de ricos compradores rusos

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Diamantes robados

El botín incluía un diamante en forma de corazón de 20 quilates y otro rosa de fantasía de tres quilates en forma de pera

© GettyImages

Una mujer de 60 años se habría hecho pasar, supuestamente, por gemóloga para perpetrar el robo de varias piedras preciosas en nombre de un grupo que se hacía pasar por ricos compradores rusos. Aunque parece el guion de una película, se trata del breve resumen de lo vivido en la joyería de lujo británica Boodles.

Lulu Lakatos (natural de Rumanía y residente en Francia) es el nombre de la presunta ladrona, que se habría hecho con un botín de 4,9 millones de euros, que incluía un diamante en forma de corazón de 20 quilates valorado en más de 2,57 millones y uno rosa de fantasía de tres quilates en forma de pera de 1,28 millones. Este es el desenlace de una historia que comienza de la siguiente manera.

Según ha explicado Lulu en el juicio, Simon Glas, un israelí, se acercó a ella en las semanas previas al robo para informarle de quería comprar unos diamantes como inversión. Concretamente siete piezas cuya venta se acordó en una reunión que tuvo lugar en el Hotel Metropole de Mónaco: allí Nicholas Wainwright (jefe de Boodles) conoció a Alexander, un ruso que decía ser el socio comercial de Simon Glas.

Diamantes robados
Los hechos han tenido lugar en la joyería de lujo británica Boodles, que tardó un día en darse cuenta de lo sucedido ©GettyImages

Una gemóloga con dudas

Poco después, Lulu fue a Boodles para verificar las gemas haciéndose pasar por la gemóloga Anna. Junto a Nicholas y a Emma Barton (la especialista de la joyería) bajaron por unas escaleras de caracol hasta la sala donde iba a tener lugar la inspección. La mujer rusa examinó y pesó los diamantes, pero no usó lupa y eso les llamó la atención. Llevaba un equipo con luz ultravioleta, escalas y una sonda de conductividad térmica… que no sabía muy bien cómo usar.

Tras esto, los envolvieron individualmente en papel de seda, los colocaron dentro de cajas opacas y fueron introducidos en una bolsa con cremallera que se cerró con candado para ser depositada en las cajas de seguridad de Boodles hasta que se transfirieran los fondos. Sin embargo, se dio un paso previo que fue la clave de todo.

Diamantes robados
La mujer guardó en su bolso el estuche que contenía los diamantes y cuando le pidieron que lo devolviera lo había cambiado por otro idéntico ©GettyImages

Fuera de Reino Unido en tres horas

Nicholas Wainwright se ausentó unos minutos para atender la llamada del ruso Alexander, momento que Anna aprovechó para guardar en su bolso el preciado botín. Evidentemente, Emma se dio cuenta y le instó a que devolviera la bolsa: algo que hizo sin problema alguno. El estuche era idéntico, pero no el mismo que contenía los siete diamantes. Un día después comprobarían que, a pesar de tener la misma forma, eran simples guijarros.

Según las hipótesis, Lulu Lakatos pasó la bolsa de las gemas a una de sus cómplices y, posteriormente, se cambió de ropa en el baño de un bar con la ayuda por otra colaboradora. Juntas abandonaron Londres en el Eurostar para unirse a Christophe Stankovic y Mickael Jovanovic (que ya se han declarado culpables de conspiración) y llegar a Francia a través del Canal de la Mancha en un Citroën alquilado. Todos los involucrados estaban fuera del país tres horas después del robo, que se descubrió al día siguiente y que ahora está siendo juzgado en Reino Unido.