1. home
  2. /Noticias

El atraco con un botín de 800 millones de euros que trae de cabeza a los investigadores 30 años después

3 Minutos de lectura
Boston, Estados Unidos

Los ladrones, vestidos de policía, accedieron al museo por la noche sin problema y se llevaron trece obras de arte valoradas hoy en más de 800 millones de euros

© Wikimedia Commons

Podría ser el guion de una película de Hollywood, pero la historia del atraco de los mil millones de dólares (unos 825 millones de euros) es real. Ocurrió en el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston, Estados Unidos, en 1990. Todo estaba planificado de manera tan detallada que su autoría sigue siendo un misterio más de 30 años después. No solo no se sabe quiénes eran los ladrones, tampoco se ha encontrado ni una sola de las numerosas obras de arte que se llevaron, algo completamente inusual, dado que después de robos de este tipo suelen circular en el mercado negro del arte. Nada se sabe, por tanto, de las obras de Manet, Degas, Rembrandt o Vermeer que formaban parte del millonario botín, uno de los más valiosos de todos los tiempos.

Vermeer
‘El Concierto’, de Veermer, es la obra más valiosas de las robadas en el atraco ©Wikimedia Commons

La noche del 18 de marzo de 1990 algo iba mal en la pinacoteca. El guardia de seguridad Rick Abath, de 23 años, inspeccionaba las instalaciones mientras su compañero, Randy Hestand, de 25, se estrenaba vigilando durante el turno nocturno. De repente saltó la alarma de incendios. En la sala de seguridad, el panel de control indicaba que había fuego en varias salas, por lo que Abath se apresuró a comprobarlo en persona, pero no había rastro de humo. Todo parecía estar en orden, de modo que apagó el sistema antiincendios (al suponer un fallo en él) y continuó con su ronda hasta la 1,00 de la madrugada, cuando según los protocolos debía intercambiar esa función con su compañero.

Tan solo 20 minutos después los ladrones, vestidos de policía, llamaron al timbre de una puerta lateral. Dijeron a Abath que estaban investigando un disturbio y el joven guardia, al ver a través de las cámaras de seguridad lo que le parecieron agentes, abrió. Al acceder al hall del museo, le pidieron que saliera de detrás del mostrador, con la clara intención de alejarlo del botón que hubiera alertado a la auténtica policía.

Le esposaron y le taparon los ojos con cinta adhesiva. Cuando Hestand regresó de hacer su ronda, le ocurrió lo mismo. Acto seguido bajaron a los dos guardias al sótano y ellos pudieron campar a sus anchas por las distintas salas, manejando con una soltura increíble el detector de movimientos por infrarrojos en cada una de ellas.

Rembrandt
No se ha encontrado ningún rastro, en tres décadas, de ninguna de las obras robadas, como esta, ‘Tempestad en el mar de Galilea’, de Rembrandt ©Wikimedia Commons

Robaron sin problema trece obras de arte de los autores ya citados, además de una pieza de cerámica china y un remate de una bandera de Napoleón. En aquel entonces, las quince piezas estaban valoradas en unos 200 millones de dólares (más de 165 millones de euros al cambio actual), que se habrían revalorado hasta alcanzar los mil millones que se podría pagar hoy por todo lo que robaron.

Tras hacerse con el botín, se dirigieron a la sala de seguridad y se llevaron las cintas que habían grabado las cámaras para impedir que los reconocieran. Salieron del museo a las 2:45 de la noche. Hasta la mañana siguiente, con la llegada de los vigilantes que cubrían el primer turno del día, nadie se enteró de lo ocurrido. Cuando la policía se personó en el museo y lo inspeccionaron, se encontraron con los dos guardias maniatados a una tubería en el sótano.

La investigación

Tanto la policía como el FBI se volcaron en intentar dar con los autores del robo e investigaron desde a los propios guardias de seguridad como a la mafia de Boston, así como a un conocido ladrón de arte que residía en la zona. Pero no obtuvieron éxito. La única hipótesis que cobró cierto peso implicaba al mafioso Bobby Donati, a quien vieron en una fiesta próxima a la pinacoteca con una bolsa llena de uniformes de policía la misma noche del robo. Desgraciadamente, Donati sería asesinado en una reyerta entre clanes de la mafia unos meses después y, desde entonces, nada más se ha averiguado ni se ha hallado el más mínimo rastro de las piezas robadas.

El museo Isabella Stewart Gardner ha llegado a ofrecer una recompensa para quien devuelva alguna de las obras: 10 millones de dólares (8,25 millones de euros). A pesar de ser una cantidad muy inferior al valor real de las mismas, no es una cifra nada desdeñable, teniendo en cuenta que sería muy difícil comerciar con ellas al ser fácilmente identificables. Pero sobre todo, porque el delito ya ha prescrito y, por tanto, quien se entregara no podría acabar entre rejas por él.