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Triste final para la cría de ballena que se quedó varada en el río Támesis de Londres

El cetáceo se quedó atrapado dos veces en una de las esclusas ubicadas en el suroeste de la ciudad

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Está en suroeste de Londres

No es la primera vez que aparece una ballena en el río Támesis ya que en 2019 un ejemplar falleció en sus aguas

© GettyImages

Uno de los elementos más representativos de Londres es el río que atraviesa la ciudad, el Támesis, que estos días ocupa titulares por un hecho muy singular. En sus aguas ha aparecido una cría de una ballena que se quedó atrapada en una de sus esclusas. Después de ser rescatada tras varias horas de maniobras, el cetáceo tuvo que ser sacrificado.

Los hechos tuvieron lugar el domingo pasado en Richmond, una zona situada en el suroeste de la ciudad, a última hora de la tarde. Cuando los relojes marcaban las siete los curiosos que se arremolinaron alrededor del puente construido sobre la compuerta hallaron respuestas para sus dudas. La Autoridad del Puerto de Londres comunicaba que “una pequeña ballena, de aproximadamente tres o cuatro metros de largo” había quedado varada.

  

Un primer rescate fallido

El animal, probablemente, había nadado cientos de kilómetros antes de quedar atrapada cerca de Richmond Lock. El equipo de rescate, integrado por el servicio British Divers Marine Life Rescue, la Royal National Lifeboat Institution y la Brigada de Bomberos, encontró a la ballena viva en uno rodillos. Después de cuatro horas de maniobras, consiguieron colocar al cetáceo en un enorme flotador amarillo para rescatarlo.

Una vez liberada, la ballena se escabulló al amparo de la oscuridad antes de que pudieran tomar más medidas. Al día siguiente, el lunes, encontraron al cetáceo junto a la pared del río con posibilidades de volver a quedar varada. La Autoridad del Puerto de Londres admitió que la situación no era buena, pero, a pesar de ello, en ese momento creían que no había peligro inmediato para el animal.

  

Herida y desnutrida

Sin embargo, su estado se fue deteriorando a lo largo del día mientras luchaba en un entorno desconocido: estaba herida y desnutrida. Los veterinarios llevaron a cabo una serie de pruebas y ante los resultados obtenidos tuvieron que tomar una dura decisión: sacrificar su vida para aliviar el sufrimiento que padecía.

Todo apunta a que el animal pertenecía a la especie Minke, que son más pequeñas y suelen alcanzar los diez metros de envergadura. Su hábitat natural es el Atlántico norte y el océano Pacífico aunque suelen circular desde el Ártico en verano hasta cerca del Ecuador durante los meses de invierno.