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¿Quién es Kathleen Folbigg y por qué la ciencia y dos premios Nobel creen en la inocencia de esta supuesta asesina?

Fue condenada a cuarenta años de cárcel por tres cargos de asesinato y uno de homicidio involuntario, entre otros

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Fue definida como la mayor asesina en serie de Australia

Una nueva evidencia científica y médica podría provocar un giro de 180 grados en el caso

© GettyImages

Tras una infancia marcada por el asesinato de su madre a manos de su padre cuando tenía dos años y después de pasar por varios centros de acogida, Kathleen Folbigg dejó el instituto para casarse con Craig Robinson Folbigg. Corría el año 1987 y ella tenía quince años: ninguno de los dos imaginaba cómo iba a cambiar su vida a partir de entonces. Y tampoco la de sus cuatro hijos, que vivieron un trágico final. Un caso que ahora puede vivir un inesperado giro gracias a la ciencia.

En 1989 nació su primogénito: Caleb. El niño nació con un problema médico: le diagnosticaron laringomalacia, un colapso de la glotis que dificulta la respiración y se supera tras los dos primeros años de vida con un suplemento de calcio o pasando por el quirófano. No sucedió ninguna de las dos cosas: 20 días después de obtener el juicio de los profesionales sanitarios, murió.

Un año después nació Patrick y ocho meses después de aquello perdió la vida. Kathleen despertó a su marido de madrugada porque el niño, al que habían detectado epilepsia y ceguera cortical, no respiraba: los servicios de emergencia intentaron reanimarle sin éxito. Sarah llegó en octubre de 1992, pero no superó el año de vida. El matrimonio se mudó, por segunda vez, a Singleton, una ciudad a orillas del río Hunter en Nueva Gales del Sur (Australia). Allí vino al mundo Laura: era el año 1997 y en 1999 fue enterrada.

Fue definida como la mayor asesina en serie de Australia
Los cuatro niños murieron en un lapso de diez años y, justo después, su marido Craig encontró un diario secrero ©GettyImages

El diario

Tres meses después de aquello, Craig descubrió el diario de su mujer. Un montón de frases crípticas y misteriosas que parecían estar relacionadas con la muerte de sus cuatro hijos. Anotaciones que le llevaron a plantearse la posibilidad de que Kathleen hubiese tenido algo que ver en las cuatro pérdidas: lo puso en conocimiento de las autoridades policiales y todo desembocó en un juicio.

En 2003 y durante siete semanas, Kathleen Folbigg y su diario protagonizaron uno de los casos con más repercusión de Australia: fue definida como “la peor asesina en serie” del citado país. La acusación basó sus movimientos en aquellas anotaciones y argumentó que la madre habría acabado con la vida de Caleb, Patrick y Sarah. La acusación se basó en ese detalle para argumentar que la madre había matado a los tres primeros pequeños en un ataque de furia y frustración por los síntomas de sus posibles enfermedades respiratorias.

Fue definida como la mayor asesina en serie de Australia
En un principio, Kathleen fue condenada a cuarenta años de cárcel, aunque en 2003 revisaron su pena ©GettyImages

La ciencia

La defensa esgrimía que no había alusiones a ningún asesinato ya que se trataba de pensamientos inconexos fruto de la impotencia producida por no haber salvado la vida de sus hijos. Y a esto añadieron que los tres primeros fallecimientos estuvieron provocados por causas naturales mientras que el último fue por una miocarditis. A pesar de ello, el juez la declaró culpable de tres cargos de asesinato, de uno de homicidio involuntario y de producir maliciosamente daños corporales graves.

Kathleen fue condenada a cuarenta años de cárcel con un máximo de treinta hasta la condicional. No obstante, la pena se redujo a 30 con la opción de solicitar su salida a los veinte después de haber recurrido la sentencia en 2005. Trece años después, el fiscal general de Nueva Gales del Sur abrió una consulta en el caso debido a una petición popular promovida en redes sociales por la ciencia, dos premios Nobel y seguidores de la condenada ya que según ellos existen evidencias médicas de su inocencia.

Y es que la ciencia apunta a que existen dudas razonables sobre los hechos. Hace poco han descubierto que tanto Kathleen como las dos niñas tenían una mutación genética que podría ser patógena y haber causado ambas muertes. Se trata del gen mutante CALM2 G114R, que codifica la calmodulina y puede provocar una muerte cardíaca súbita.

En el caso de los niños descubrieron que Caleb y Patrick contaban con dos variantes raras del gen BSN, que se ha demostrado ser causante de epilepsia letal en ratones. En este aspecto, los científicos han puntualizado que necesitan seguir investigando.

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