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La botella de agua más cara del mundo cuesta más que una casa

Expertos comparan el agua corriente con la embotellada y exponen cuál de ellas es mejor. Su conclusión te sorprenderá

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Día Mundial del Agua

‘¿Por qué desperdiciar el agua?’ es el tema del Día Mundial del Agua en 2017 (GTRES)

© GTres

‘¿Por qué desperdiciar el agua?’ es el tema en el que se centra este año el Día Mundial del Agua. Aprovechamos la efeméride para recopilar los precios (muy desorbitados) de cuatro de las aguas envasadas más caras del mundo. Y nos hacemos una pregunta... ¿Tiene el agua embotellada -independientemente de su precio- mayor calidad que la del grifo?

AURUM 79: 834.000 EUROS

Esta botella contiene medio litro de agua proveniente del manantial St. Leonhard, en Alemania, un agua que, por pura que sea, parece no justificar su elevado precio. Lo que lo dispara es de que la botella se presenta como un objeto de lujo: un cristal fino decorado con oro de 24 kilates y con 113 diamantes. Además, se trata de una edición limitada de la que se fabricaron tres únicos ejemplares en 2012.

ACQUA DI CRISTALLO ‘TRIBUTO A MODIGLIANI’: 55.600 EUROS

El agua de esta botella está mezclada con oro de 23 quilates. Un capricho a saborear en todos los sentidos. Que el agua proceda de las islas Fiyi, de un glaciar en Islandia y de Francia es un plus. Quien pueda permitirse darse el antojo de beber esta exquisitez no se atragantará con el oro, pues solo contiene 5 miligramos.

El envase, de oro de 24 quilates, es también una obra de arte elaborada por Fernando Altamirano en 2010, con la que rinde homenaje a Modigliani (la botella es una imitación de una escultura suya). Para los no tan pudientes, salieron a la venta versiones en plata, lo que redujo el precio hasta los 3.245 euros. Y los menos afortunados pudieron adquirir la botella en cristal azul por solo 264 euros. Toda una ganga.

BLING H2O: 370 EUROS

Al lado de las dos anteriores, es una baratija. Diseñada por el productor de Hollywood Kevin G. Boid, no lleva oro ni diamantes, sino cristales de Swarovski. El agua ha sido extraída de las Smokey Mountains, en Tenesse (Estados Unidos). Celebrities como Paris Hilton, Mariah Carey, Shaquille O´Neal y Ben Stiller se pirran por esta marca.

El común de los mortales, a quienes este producto seguirá pareciendo caro, se puede hacer con versiones más asequibles a través de la página web de la compañía. Aquí, los precios van de los 23 euros de la edición Platinum a los 64,63 euros de la Forbidden.

SVALBARDI: 94 EUROS

El bróker de Wall Street y dueño de la empresa Svalbardi Jamal Qureshi ha empezado a comercializar hace unos meses agua procedente de icebergs del archipiélago de Svalbard (Noruega). Sus botellas se venden, en exclusiva, en los almacenes Harrods de Londres y en la web de la compañía.

Qureshi asegura que el agua solo se recoge de aquellos icebergs que ya se han soltado y que flotan en el mar, pero ha generado un debate acerca de si es ético o no vender agua de un glaciar.

¿Y SI EL AGUA DEL GRIFO FUERA DE MAYOR CALIDAD?

Aunque el precio de las cuatro botellas citadas tiene más que ver con el diseño y los materiales de lujo que con el agua en sí, es evidente que toda agua embotellada vende también la idea de una mayor calidad; sin embargo, "el agua envasada no es estéril, no garantiza cero microorganismos de origen”. Así de rotunda se muestra Alicia Aguilar, bióloga y profesora de los Estudios de Salud de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), que asegura que el agua embotellada en recipientes de plástico o de vidrio no está libre de contaminantes. Aguilar desmiente, de manera tajante, que el agua del grifo sea de peor calidad que la envasada.

Explica también que "al agua no se le pueden atribuir propiedades curativas", pero que sí hay varios tipos que pueden afectar a ciertas funciones orgánicas. Por ejemplo, las aguas de elevada mineralización pueden ser perjudiciales en casos de problemas renales, cálculos, hipertensión o para los bebés. Las fluoradas, en cambio, pueden ser recomendables para la protección dental, mientras que la elevada dureza del agua es desaconsejable para quien tenga una piel sensible. Por lo demás, no hay problema.

Así, ni el agua de los icebergs, ni la de corrientes subterráneas, ni la extraída de la niebla y, ni mucho menos, la mezclada con oro son mejores que el agua corriente procedente de tu grifo.

Te puedes quedar tranquilo: no necesitas pagar como si fuera un artículo de lujo por un elemento esencial.