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Katie Loveridge o cómo heredar una fortuna siendo una niña puede arruinarte la vida

Solo tenía seis años cuando recibió la importante cantidad de dinero y las propiedades

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Familia

Katie y Wilfred tenían el fuerte vínculo de un abuelo y una nieta y por eso él la convirtió en su única heredera

© GettyImages

El padre de Katie Loveridge trabó una gran amistad Wilfred Lamb, un vecino de su Kidderminster natal (en Inglaterra), ingeniero jubilado, que se sentía tremendamente solo porque su familia le había dado la espalda. Poco a poco el hombre comenzó a pasar cada vez más tiempo con Katie y sus padres y llegaron a fraguar una firme relación fraternal. “Era como mi abuelo”, comenta la joven al ‘Mirror’. “Tengo muchos recuerdos felices con él”. Pero todo cambió dos años después, cuando Wilfred murió y convirtió en única heredera de todas sus propiedades a la niña, que entonces tan solo tenía seis años.

Katie quedó devastada por la muerte de su amigo. Aún no sabía cómo ese acontecimiento iba a cambiar su vida para siempre. Los hijos de Wilfred se opusieron a la decisión de su padre y fueron a los tribunales, comenzando así una batalla judicial que duró cinco largos años. Los padres de la pequeña la mantuvieron al margen de esa compleja situación para protegerla, de modo que ella no supo nada hasta que el juez emitió sentencia y le dio la razón.

Su caso era tan popular que aquel día varios periodistas se agolpaban en su casa para intentar conseguir alguna declaración de ella o de su familia. Acaba de salir del colegio y, “de repente, las cámaras y los reporteros me seguían y me preguntaban qué iba a hacer con todo el dinero”, recuerda. “Yo pensaba ‘¿qué dinero?’; no sabía nada del testamento ni del juicio”. Se sintió “asustada y confundida”, pero justo salió su madre y la introdujo corriendo en el interior de la vivienda.

Fue ahí cuando le explicaron que había heredado una fortuna y también fue en ese momento comenzó a sentirse diferente. “Todos lo sabían y comencé a recibir un trato diferente en la escuela”. Tenía entonces 11 años y aún a día de hoy -ya con 27 y madre de cuatro niños- se siente una extraña en todas partes. A eso se suma que muchas personas se acercan a ella solo por interés y confiesa que incluso alguna de sus parejas solo buscaban dinero y que llegó a pillar a un ex novio robándole.

Más dañinos aún han sido ciertos comentarios que han vertido sobre Katie y sobre Wilfred hasta tal punto que muchos asumen que el hombre abusaba de la niña. Ella lo niega en rotundo: “Lo quería como a un abuelo y él me quería como a una nieta, eso es todo”. Estas habladurías “han arruinado mi vida”, confiesa. “Me hacen sentir repugnante y sin valor”. Por eso decidió conceder una entrevista por primera vez en tanto tiempo: “Quiero dejar las cosas claras públicamente porque ya he tenido suficiente”.

Además, no fue hasta que cumplió los 18 cuando recibió de facto la herencia y ya nada estaba igual. “Mi sueño era vivir en la finca de Wilfred y continuar con su granja porque de ahí son todos mis recuerdos felices”, pero los vecinos la habían estado usando como vertedero y tanto el terreno como la propiedad estaban totalmente destrozadas. Lo que sí recibió fue una importante cantidad de dinero, aunque muy inferior a la que le hubiera correspondido porque, si bien el juez vio claro que Lamb decidió libremente dejárselo todo a ella, la obligó a pagar los costes judiciales.

Con la herencia decidió recorrer el mundo y se llevó con ella a sus padres y a su hija mayor, pero cuando volvió, todo seguía igual: “Me sigo sintiendo humillada en público y eso no es justo”. Reconoce que, gracias a la herencia, no ha tenido que trabajar nunca porque ha sabido gestionar bien el dinero, pero aun así “desearía no haber heredado nada porque el dolor no ha valido la pena”, asegura. “No sé qué es una vida normal y esto me ha torturado. Yo era una niña pequeña que nunca pidió nada de esto”.