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Una mujer que fue dada en adopción al nacer encuentra a sus padres biológicos y consigue que se casen 50 años después

Novios en el instituto, la pareja, que tenía 17 años, fue obligada a separarse por sus familias tras conocer que estaban esperando un hijo

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Tras ser obligados a separarse en el instituto, Joe Cougill y Donna Horn volvieron a encontrarse gracias a su hija y decidieron casarse el pasado mes de mayo

© Kimberley Andrews

Bien podría ser el guion de una película de Hollywood, pero como la realidad en la mayoría de los casos siempre supera a la ficción, la historia que le contamos a continuación es totalmente verídica. Era el año 1968 cuando Joe Cougill y Donna Horn, ambos de 17 años, se conocieron en el último año de instituto. Él era uno de los mejores deportistas de la escuela y ella una de las animadoras. Pronto comenzaron a salir y todo iba sobre ruedas hasta que Donna descubrió que estaba embarazada. Ninguno de los dos sabía muy bien qué hacer y decidieron contárselo a sus respectivas familias.

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Donna Horn, de 70 años, y Joe Cougill, de 69, viven actualmente juntos en Indianapolis ©Donna Cougill

Los padres de Joe ofrecieron a la pareja dos posibilidades: casarse y seguir adelante con el embarazo o separarse y cuidar del bebé por separado. “Joe hará lo que quieras que haga”, le dijo el padre del chico al padre de Donna. “Si quieres que Joe se case con Donna, él se casará con Donna. Si quieres que Joe mantenga este secreto, Joe lo mantendrá en secreto. Si quieres que Donna tenga el bebé, Joe la apoyará. Si no quieres que él sea parte de su vida, Joe no lo hará ”. Los padres de Donna, por su parte, fueron mucho más tajantes y obligaron a la pareja a separarse y a entregar a bebé en adopción. Así Joe nunca volvería a llamar ni a ver a Donna y Donna nunca volvería a llamar o ver a Joe.

Durante cinco décadas, cumplieron esa promesa. Hasta que un día, 51 años después, aquel bebé que no pudieron criar juntos, una niña llamada Laura Mabry, decidió buscarles. Y les encontró. Para ello, Laura contactó con la agencia de adopción, recopiló datos en el hospital donde nació, y finalmente, se realizó una prueba de ADN hasta que a comienzos del verano de 2019, consiguió localizarlos.

Joe estaba en la oficina de un concesionario de automóviles en Greenfield, esperando almorzar con su hijo, que se gana la vida vendiendo coches cuando de repente recibió este mensaje en su teléfono móvil. “Hola Joe. No sé cómo decirte esto, pero creo que eres mi padre biológico. No quiero nada de ti. Solo quiero saber de dónde vengo”. “Mi maldita cabeza cayó de golpe sobre el escritorio y dije: ¿Qué?” ha relatado Joe. “ Donna y yo salimos durante dos años en la escuela secundaria y obviamente sabía que se había quedado embarazada”. Pero Joe nunca supo qué había sucedido después de eso. ¿Donna tuvo el bebé? ¿Se quedó con el bebé? ¿Era un niño o una niña? ¿Puso al bebé en adopción? “No puedo decirte a lo largo de los años cuántas veces me lo había preguntado” ha declarado.

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Su hija Laura, que tuvieron que dar en adopción, fue la encargada de encontrarles y reunirles de nuevo tras más de 50 años sin saber nada el uno del otro ©Laura Montgomery Mabry

Localizado a su padre, Laura comenzó la búsqueda de su madre y lo hizo contactando con una de las hermanas de Donna, dando así con el paradero de su progenitora, que al igual que su padre le relató su historia de amor de juventud y cómo su familia decidió mudarse de ciudad para que se separara de Joe y pudiera llevar un embarazo alejada de los comentarios de la gente.

Descubierto el misterio de su adopción y tras reencontrarse por separado con sus padres biológicos, Laura decidió reunir a sus padres, que en esos momentos, tras haber vivido sus respectivos matrimonios habían decidido separarse. “Nos vimos, nos abrazamos y lloramos”, dijo Joe. Y aunque fue un encuentro muy esperado, lo que seguro que ninguno de los dos imaginó es que volverían a enamorarse y acabarían contrayendo matrimonio el pasado mes de mayo. “ Yo no tenía intención de que mis padres se casaran” ha señalado Laura. “Todo lo que quería averiguar era saber de dónde venía y si había nacido fruto del amor” Y la respuesta, sin lugar a dudas, es que sí.