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La extraña muerte de una madre y sus dos hijas en Estados Unidos que trae de cabeza a los investigadores

Retoman el caso dos años después de que las encontraran sin vida en su propia casa y sin que por el momento haya ninguna pista clara

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Halladas sin vida en casa en enero de 2019

Los investigadores aún buscan al posible autor o autores de la muerte de Nichole Olsen y sus hijas, Alexa y London

© Captura de pantalla de KENS 5

Nichole Olsen solo tenía 37 años cuando fue hallada sin vida en su casa junto a sus dos hijas. Ocurrió en 2019 y fue su novio quien se topó con la trágica escena y llamó de inmediato a la policía. Las tres presentaban heridas de arma de fuego y, tras la autopsia, el forense dictaminó que la joven madre se había disparado a sí misma, por lo que el caso parecía estar resuelto: ella misma habría asesinado a las niñas y después se quitó la vida. Pero los investigadores no lo ven tan claro y ahora, dos años después, redoblan esfuerzos para aclarar lo sucedido.

Esta joven peluquera de Texas (Estados Unidos) parecía tener la vida perfecta. Acaba de montar su propio negocio de venta de relojes y joyas, gozaba de gran popularidad gracias a su carácter alegre y extrovertido y se mostraba feliz junto a sus hijas, Alexa y London, de 16 y 10 años, respectivamente. A eso se sumaba la ilusión por la nueva relación que había iniciado hacía unos meses con el empresario Charlie Wheeler, a cuya casa se había mudado ya con las niñas.

A pesar de que la relación iba bien, una noche la pareja discutió y él se marchó a dormir al domicilio de un familiar. A su regreso, por la mañana, descubrió el terrible suceso. El forense fue tajante en su dictamen, pero la familia de Nichole no creen en absoluto que ella fuera la autora de ese crimen atroz. “Es una locura que alguien piense que mataría a sus hijas”, dice, en unas declaraciones recogidas por ‘People’, su hermano Justin, quien explica que las quería profundamente y que tenía planes de futuro para ellas.

En la misma línea se postula el alguacil del condado, Javier Salazar. “Llamar a alguien el asesino de sus propios hijos es lo peor de lo que se puede acusar a alguien”, manifiesta. “No estoy listo todavía para hacer eso”. La cuestión es que, durante más de un año, los investigadores no han encontrado ninguna pista fiable que demuestre otra cosa, por lo que Salazar reasignó el caso en enero a otro responsable. Este ha reorganizado toda la información recabada y ya tiene una lista de personas a las que interrogar, si bien sigue sin haber -al menos oficialmente- ningún sospechoso.

Mientras la investigación sigue su curso, los respectivos padres de las niñas (fruto, cada una de ellas, de dos relaciones anteriores de Nichole) han presentado sendas demandas contra Wheeler, la pareja de la madre. Lo acusan de homicidio culposo, es decir, no como responsable directo de las muertes, sino por una presunta negligencia al haber dejado el arma de fuego sin asegurar en el dormitorio y haberse marchado de casa a pesar del “comportamiento cada vez más errático de Nichole”, según ha señalado Héctor Bribiescas, padre de London. La abogada de Wheeler alega que su cliente quedó “devastado” por lo sucedido y que “no tiene ninguna responsabilidad, ni criminal ni civil, en este asunto”.

El padre de Alexa, por su parte, explica lo duro que es el día a día sin ella y cómo intenta que su hija recién nacida tenga presente siempre a su hermana mayor: “Miramos la foto de Alexa en la pared todos los días” y le enseña álbumes en los que aparece, “sabiendo que nunca llegará a saber quién era”. “Y mi hija mayor nunca la verá”, lamenta, “por lo menos no hasta que estemos todos juntos en el cielo”.

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