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Elisabeth, una heroína de 19 años que, sin carnet de conducir, condujo un autobús para evitar una tragedia en Lleida

El conductor se desmayó y cogió el volante del vehículo para no chocar con otros coches

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Uno de sus conductores perdió el control

Elisabeth, una joven de 19 años, tuvo que ponerse al volante de uno de los autobuses de la L4 para evitar una tragedia

© Moventis

Para Elisabeth el pasado lunes era un día más hasta que cogió el autobús urbano L4 como suele hacer de manera habitual. Poco después de subirse, el conductor perdió el conocimiento y el vehículo comenzó a circular sin control: decidió coger el volante evitando, así, que el suceso acabase convertido en tragedia.

Tal y como ha informado la Guardia Urbana, los hechos tuvieron lugar en Lleida y, más concretamente, el lunes por la tarde cuando un bus urbano de la línea L4 (a su paso por el barrio de Pardinyes) se quedó sin conductor. Éste sufrió un desmayo al volante y perdió la consciencia: una mujer con un niño en brazos alertó de los hechos.

350 metros en dirección contraria

En el interior no había más de diez pasajeros, entre ellos personas mayores y una joven de 19 años que todavía no tiene carnet de conducir porque se lo está sacando. Esto no fue impedimento para que Elisabeth reaccionase rápidamente: el vehículo acababa de entrar en una calle estrecha y circulaba en sentido contrario desde la plaza Font i Quer hasta el campo de fútbol de Pardinyes.

Uno de sus conductores perdió el control
Circuló 350 metros en sentido contrario desde la plaza Font i Quer hasta el campo de fútbol de Pardinyes©Ayuntamiento de Lleida

Un tramo de 350 metros, que duró entre dos y tres minutos: tiempo en el que esta joven se puso a los mandos. Apartó el pie del conductor del acelerador e hizo todo lo que estaba en su mano para evitar que el autobús chocase: por suerte no había peatones y tampoco circulaban coches por la calle.

Sin cartera

Conducir un medio de transporte como ese no es tarea sencilla por la cantidad de botones con los que cuentan. Con ayuda de otro chófer sujetó el volante y éste consiguió frenarlo accediendo desde la ventanilla. Los únicos daños que hubo que lamentar fueron materiales: la rueda delantera acabó dañada, pero todos los pasajeros estaban a salvo.

La peor parte se la llevó el conductor, que fue trasladado hasta el Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lleida para ser sometido a una revisión, y la propia Elisabeth. Una vez asimilado lo ocurrido, en el trasiego de pasajeros alguien le robó la cartera que se había dejado en el asiento que ocupaba. Horas después, las autoridades policiales la recuperaron sin dinero pero con toda la documentación.

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