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El emocionante reencuentro de dos hermanos 32 años después de que secuestraran al más pequeño

Lo raptó un amigo de la familia a petición del padrastro de los niños

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Reencuentro hermanos

Juan no puede evitar las lágrimas al abrazar a Jonathan 32 años después de haberlo visto por última vez

© Captura de pantalla de Informativos Telecinco

Juan solo tenía 5 años cuando fue testigo de un momento clave que marcaría su vida y la del resto de su familia para siempre. Estaba jugando en el patio de su casa con su hermano Jonathan, de 3, cuando llegó Camilo, un amigo de la familia. El hombre comenzó a hablar con Jonathan a través de un pequeño muro que separaba el domicilio de la calle y, pasado un rato, se lo llevó. También observó la escena el hermano mayor, Alfonso, que estaba asomado a una ventana, pero ninguno de los dos niños le dio importancia al suceso precisamente porque conocían a Camilo. Ni siquiera avisó a su madre, Ana, que estaba en el interior de la casa. Cuando esta se dio cuenta, ya era demasiado tarde. Lo buscó por todas partes, recorrió el barrio entero… sin éxito.

Este terrible suceso ocurrió en 1987, en Bogotá, la capital colombiana. Y quien estaba detrás del secuestro era, según recoge Informativos Telecinco, el padrastro de los niños. Fue él quien ordenó a su amigo que lo raptase. Siete años después, ese hombre, Camilo, regresó a casa de Ana y le dijo que Jonathan estaba en Estados Unidos con una familia adinerada y que tenía una vida mucho mejor de la que ella le hubiera podido dar.

La madre del pequeño no tuvo valor para denunciar el secuestro por temor al que había sido su pareja y a que le pudiera infringir algún daño a su hijo. Aun así nunca perdió la esperanza de encontrarlo. De hecho, sigue viviendo en la misma casa y tiene el mismo número de teléfono de aquella época, por si existía la más mínima probabilidad de que el niño recordaba dónde estaba su hogar.

Cuando sus otros dos hijos se hicieron mayores, fueron ellos quienes tomaron las riendas del caso, haciendo todo lo posible por dar con su hermano pequeño. Lo primero que hizo Juan fue intentar contactar con Camilo para obtener más información, pero este siniestro personaje ya había fallecido. Después, en 2007, se trasladó a Estados Unidos para estudiar arte dramático, pero con el firme propósito de encontrar a Jonathan. Permaneció cuatro años en el país y la búsqueda había resultado infructuosa. Las esperanzas de volver a abrazarlo se desvanecían cada vez más.

En 2018 supo de una empresa que hace análisis de ADN para ayudar a personas que están buscando a algún familiar e introdujo en una base de datos internacional su información genética. Pues bien, un año después, cuando menos lo esperaba recibió un mensaje con el que le dio un vuelco el corazón: “Soy John, de 34 años y actualmente vivo en Noruega. Fui adoptado en un orfanato en Colombia a la edad de cuatro años”. El joven había acudido a la misma empresa en busca de su familia biológica y el análisis no dejaba lugar a dudas: “El resultado sugiere que eres mi medio hermano, tío o sobrino, así que a menos que tú también seas adoptado, ¡parece que estoy muy cerca de encontrar más información sobre lo que me pasó en Colombia en los años 80!”.

Reencuentro tras 32 años separados
De izquierda a derecha, Alfonso, Ana, Jonathan y Juan ©Captura de pantalla de Informativos Telecinco

Juan organizó rápidamente un viaje a Noruega para conocerlo. ¡Por fin se dieron el ansiado abrazo! ¡Nada menos que 32 años después!. No pudo dejar de llorar durante el reencuentro, pero las emociones no habían hecho más que empezar porque regresó a Colombia con Jonathan y allí su madre, su hermano mayor y el resto de la familia habían organizado un recibimiento de lo más especial, con pancartas incluidas.

“Era tanto amor”, dice Ana en un reportaje de Informativos Telecinco. “Yo no quería más que cogerlo y abrazarlo”. Jonathan, por su parte, no puede evitar las lágrimas ante esas palabras. Durante el reencuentro tuvo lugar el inicio de la pandemia, así que no pudo regresar a Noruega hasta casi un año después, de modo que aprovechó cada instante, teniendo muy claro que nunca más se separaría de ellos: “No vamos a poder recuperar esos 32 años, pero sí podemos hacer que los próximos 32 sean los más maravillosos de nuestras vidas”.