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Vuelve el debate sobre el certificado de vacunación: ¿reactivaría la economía o la discriminaría?

Son varios los países que se plantean elaborar este documento para facilitar la movilidad de sus ciudadanos

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Así quieren reactivar la movilidad

En España trabajan en la creación de un certificado de vacunación para permitir a los ciudadanos la movilidad internacional

© GettyImages

Israel ha desarrollado un pasaporte verde para identificar a los ciudadanos que ya han recibido la vacuna: lo reciben ocho días después de la segunda dosis, tiene validez durante seis meses y les permite acceder a comercios y realizar determinadas actividades. Este movimiento ha provocado el regreso de un debate que ha permanecido en segundo plano: este tipo de documentos, ¿reactivarían la economía o provocaría una discriminación?

El desafío global pasa por crear un documento o aplicación accesible para todo el mundo y que proteja la privacidad del ciudadano. Nada fácil. En España, las autoridades llevan varias semanas trabajando en un certificado de vacunación del estilo que funcionaría como un requisito más a la hora de viajar. Igual que sucede ahora con la PCR negativa, el test de antígenos con el mismo resultado o las cuarentenas obligadas.

Aseguran que no sería discriminatorio ya que su finalidad pasaría por convertirse en una herramienta para reactivar la economía y, sobre todo, la movilidad internacional. Esa es la teoría, pero llevarlo a la práctica implica resolver unos cuantos flecos pendientes.

Así quieren reactivar la movilidad
Israel ha puesto en marcha un pasaporte verde que permite a su población ir a los comercios y hacer algunas actividades ©GettyImages

Las dudas

En primer lugar hay que definir qué englobaría el concepto vacunado: ¿vale la inoculación de cualquier antídoto? ¿Son necesarias las dos dosis o valdría con la primera? A estas preguntas se unen las dudas existentes sobre los niños, que de momento no entran dentro de las campañas de inmunización, las personas que por diferentes motivos no pueden recibir la inyección o los ciudadanos que han pasado la enfermedad y tienen unos altos niveles de anticuerpos que les protegen.

Por otro lado hay que asegurar este certificado de vacunación para que no se emplee para usos no deseados y, sobre todo, cuidar los derechos individuales. Este es uno de los puntos más delicados puesto que no tener ese pasaporte restringiría esas concesiones.

Además, la inmunización o no de una persona es información sensible y, por lo tanto, hay que establecer quién puede acceder a esos datos y cómo puede usarlos para evitar discriminaciones no deseadas. Y por si todo esto fuera poco, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) establece que para este tipo de información el consentimiento expreso del afectado no supone un respaldo legal suficiente.

Así quieren reactivar la movilidad
Las autoridades sanitarias tienen sus dudas debido a la discriminación que podría generar el desigual reparto de la vacuna ©GettyImages

¿Qué dicen las autoridades?

Con el debate candente, las autoridades sanitarias se han pronunciado al respecto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto el acento en la parte ética recordando que, ahora mismo, el reparto de la vacuna en el mundo es desigual y esto provocaría que la libertad de movimientos de los ciudadanos que no están teniendo acceso a ella estaría “obstaculizada injustamente”.

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), por su parte, ha mostrado sus dudas respecto a los pasaportes basándose en una razón: “Las insuficientes evidencias sobre la eficacia de las vacunas en la reducción de la transmisión del coronavirus”. Precisamente, la Unión Europea está debatiendo las normas comunes para el reconocimiento mutuo de certificados de vacunas, pero no han llegado a un punto en común.

Mientras algunas aerolíneas ya han puesto en marcha mecanismos semejantes, el Gobierno de Dinamarca ha anunciado que en los próximos meses lanzará un pasaporte digital que permitirá a sus ciudadanos demostrar que se han vacunado. Grecia, por su parte, ve con buenos ojos “una herramienta para favorecer, no para discriminar. Si el viajero se ha vacunado, que tenga la oportunidad de cruzar la frontera fácilmente”.