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Muere un entregado profesor con COVID que seguía dando clases conectado a una botella de oxígeno

Jorge Jesús Gavelán Izaguirre sufría una enfermedad cardíaca que hizo más complicada su lucha contra el coronavirus

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Clases a distancia

Cuando Jorge Jesús vio que su sustituto no cumplía con sus funciones decidió retomar las clases virtuales

© GettyImages

El coronavirus tiene tantas batallas como pacientes contraen la enfermedad. Algunas de estas peleas son algo más sencillas, como ocurre con los asintomáticos, otras se antojan eternas como las de aquellas personas que padecen secuelas persistentes, las hay realmente graves y muchas acaban trágicamente. Así ha sido la lucha de Jorge Jesús Gavelán Izaguirre, un profesor que dio clases hasta el final de sus días.

El pasado mes de enero, a sus 71 años, este docente peruano contrajo COVID-19. Su caso se complicó porque, según informa el medio local El Comercio, sufría una enfermedad cardíaca. A Jorge Jesús le dieron la baja para que se pudiera recuperar de la enfermedad y, mientras tanto, el centro educativo en el que enseñaba contrató un sustituto. El titular de la plaza siguió de cerca cómo iban las clases de su asignatura y se dio cuenta que el profesor elegido no cumplía con sus funciones.

¿Cómo lo solucionó? Regresó al trabajo en la Facultad de Ciencias Contables de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ha estado impartiendo clases durante más de tres décadas. Aunque su familia le pidió que se olvidara de volver y se tomara las cosas con calma, Jorge Jesús hizo caso omiso: se debía a sus alumnos y no podía fallarles.

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Dio clases durante 35 años en la universidad, donde le recuerdan como un hombre que sentía pasión por su trabajo ©GettyImages

Seis horas de clase al día

Así las cosas, compró una máquina de oxígeno para poder hacer frente a la asfixia que sufría como consecuencia de la enfermedad. Este valiente profesor volvió a la carga impartiendo sus clases virtuales tres veces a la semana a tres clases diferentes y pasando, de media, seis horas frente al ordenador. Su pundonor le permitió hacer el examen final a sus alumnos, pero un par de días después de aquello comenzó a sentirse mal.

Jorge Jesús pasó de necesitar cuatro litros de oxígeno a demandar hasta nueve litros y tuvieron que llevarlo al hospital. En el centro sanitario le hicieron una prueba de antígenos que salió negativa, pero cuando llevaron a cabo un TAC en el tórax llegaron las malas noticias: tenía un derrame pleural y fibrosis. Una batalla que no logró superar ya que falleció el pasado 17 de febrero. Este profesor entregado dio clases hasta el final en la universidad, donde sus alumnos siempre le recordarán con mucho cariño y como un auténtico apasionado de su trabajo.