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Eric Yuan o cómo una relación a distancia le llevó a crear una de las empresas más valiosas del mundo

Soñaba con mayor proximidad en el día a día con su novia y, durante uno de los largos viajes para verla, ideó Zoom

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Fundador de Zoom

Eric Yuan prometió a su mujer, Sherry, cuando se casaron que tendría algún día una empresa de más de 1.000 millones de dólares

© GettyImages

La de Eric Yuan, el fundador de Zoom es mucho más que una historia de superación. Es la historia de un niño que tenía muy claro el futuro: soñaba con ser como Bill Gates y, aunque pueda parecer utópico para alguien nacido en una familia de clase media, el pequeño Eric se lo propuso firmemente. Con tan solo ocho años se las ingenió para ganar algo de dinero vendiendo cobre, pero fue a los 19, durante uno de los interminables viajes en tren de más de diez horas para ir a ver a su novia, cuando le vino la inspiración que lo cambiaría todo.

Corría el año 1987 y ya estudiaba ingeniería y matemáticas en la Universidad de Shandong (China) e ir a ver a Sherry era toda una odisea. Necesitaba sentirla cerca en el día a día a pesar de la distancia y, durante uno de esos trayectos, se imaginó hablando con ella a través de un teléfono con pantalla, algo completamente irreal para la época. Él, sin embargo, lo acabaría haciendo realidad. Así nacería, décadas después, Zoom, valorada hoy en más de 105.000 millones de euros. En medio aún quedaba un largo camino por recorrer.

Eric siguió dándole vueltas a su idea y le prometió a Sherry el día de su boda, en 1992, que algún día tendría una empresa que llegaría a valer 1.000 millones de dólares (unos 1.146 millones de euros al cambio actual), un sueño de altos vuelos que sonaba más a alarde que a proyecto real, pero que él fue buscando paso a paso, haciendo un trabajo de hormiguitas que en algún momento pareció que nunca iba a dar sus frutos. Pero lo daría… ¡vaya si lo daría!

Eric Yuan
Yuan abandonó un importante puesto como directivo en Cisco para fundar su propia empresa©GettyImages

El joven matrimonio decidió mudarse de su China natal a Estados Unidos en busca de ese Santo Grial que ya guiaba sus vidas. Eric encontró empleo en la tecnológica Webex, donde en 1997 fue contratado como desarrollador y donde acabaría siendo jefe del departamento de ingeniería. Allí ya trabajaba junto a su equipo en un programa de videollamadas, pero tenía muchas limitaciones. Aun así, le ofrecería una experiencia única de cara a su proyecto personal, por eso en 2007 decidió dejar el trabajo en el momento en el que mejor posicionado estaba (la empresa había sido adquirida por el gigante Cisco y él era ya un importante directivo con nada menos que 800 personas a su cargo).

Sherry no estaba de acuerdo con su decisión, pero ni siquiera eso lo detuvo. Fundó Saasbee (que más adelante pasaría a llamarse Zoom) en 2011. Su proyecto de negocio estaba tan estudiado y gustó tanto que llegó a conseguir millones de dólares de aportación de diferentes inversores. Para entonces, su idea ya no era única, puesto que ya funcionaba Skype (que copaba el mercado) por lo que su apuesta se centraba en perfeccionar lo existente. Tras varios años de trabajo, logró la diferenciación, ya que su producto permitía la conexión entre dispositivos diferentes y seguir en funcionamiento hasta con pérdida de datos. Así, en 2015 obtuvo una mayor financiación, que ascendió hasta los 36 millones de dólares (41,26 millones de euros).

Eric Yuan
Tras la irrupción de la pandemia, Zoom triplicó su valor en Bolsa en tan solo dos meses©GettyImages

Aún tendría que esperar varios años para cumplir la promesa que le había hecho a su mujer. En 2020 irrumpe la pandemia de coronavirus y países de todo el mundo se confinan para proteger a su población. De repente, Zoom se vislumbró como la alternativa perfecta a las reuniones presenciales (que eran inviables) y millones de empresas recurrieron a la app de Yuan, pero también miles de ciudadanos deseosos de ver, aunque fuera de manera virtual, a sus seres queridos.

Así las cosas, la empresa que había fundado hacía una década pasó a triplicar su valor en tan solo un par de meses y en mayo la capitalización bursátil de la compañía ya había alcanzado los 49.000 millones de dólares (56.154 millones de euros). La realidad había superado con creces a la ficción y la promesa de una empresa valorada e 1.000 millones pasó a ser una nimiedad al lado de lo que Eric Yuan acabaría logrando (en medio, nada menos, que de una inimaginable pandemia mundial...)