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¿Se ha convertido la vacuna del coronavirus en una cuestión de países ricos y pobres?

Las naciones con menos ingresos representan el 85 por ciento de la población mundial y cuentan con algo menos de la mitad de dosis

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Los países con menos ingresos tienen un acceso más complicado

Hasta ahora, algo más de la mitad de las dosis de la vacuna tienen como destino los países ricos que representan el 15 por ciento de la población mundial

© GettyImages

La vacuna del coronavirus ya es una realidad: no en vano, las campañas para proteger a la población ya han comenzado en muchos países como España, Estados Unidos o Israel. El pasado mes de noviembre ya se habían solicitado 7.480 millones de dosis, de las cuales el 51 por ciento son para los países ricos. El resto se destinará a los países pobres, que representan el 85 por ciento de la población mundial.

Tedros Ghebreyesus, jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), apuntaba días atrás: “Tener vacunas seguras y efectivas contra un virus completamente desconocido hace sólo un año es un éxito científico asombroso, pero un logro todavía mayor sería asegurar que todos los países disfrutan de los beneficios de la ciencia de forma equitativa”. En este sentido, la OMS ha recomendado que es mejor vacunar a un porcentaje de población de todas las naciones del mundo, antes que vacunar completamente a algunos sí y a otras no.

Los países con menos ingresos tienen un acceso más complicado
La OMS ha creado COVAX, un sistema de copago para asegurar que los países más pobres tienen acceso a las vacunas©GettyImages

El sistema COVAX

Para ello, la Organización Mundial de la Salud se ha unido y a la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) y a la Alianza para la Vacunación (GAVI) apoyada por Bill y Melinda Gates. Juntas han creado COVAX, un sistema para asegurar que los países más pobres también tengan acceso a las vacunas contra el coronavirus mediante un sistema de copago. Al menos 190 países se han unido a este proyecto para obtener vacunas para los menos ricos mediante un sistema de copago.

El objetivo es conseguir 2.000 millones de dosis para cubrir el 20 por ciento de la población de cada país en 2021. Por el momento, sólo han logrado una parte de esas dosis, todavía no han confirmado los contratos de distribución y, además, no cuentan con financiación suficiente. ¿Hay otras soluciones para que los países más pobres puedan disponer de este tratamiento? Aquí entra en juego la solidaridad de los países con mayores ingresos para compartir una parte de sus reservas. España, por su parte, ha confirmado que donará el excedente cuando acabe la campaña de vacunación.

Los países con menos ingresos tienen un acceso más complicado
El inoculante de la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca es, por ahora, el más barato de todos©GettyImages

Oxford y AstraZeneca

A esto hay que añadir la petición que han elevado a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Algunas naciones han solicitado que, durante la pandemia, se eliminen las patentes de todas las herramientas que tengan que ver con el coronavirus: vacunas, tratamientos, test… De esta forma se evitaría que las grandes farmacéuticas suban los precios y ayudaría a que las más pequeñas puedan trabajar en inoculantes más asequibles.

En este sentido, la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca se erigen como la esperanza para los países con menos ingresos. Su vacuna cuesta menos de tres euros por dosis, para almacenarla se necesita una refrigeración estándar de entre dos y ocho grados y su producción es más sencilla. La de Pfizer, sin embargo, cuesta 16 euros y debe estar a setenta grados bajo cero y la de Moderna tiene un precio de 30 euros y se conserva a -20 grados.