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El ‘síndrome de la silla vacía’: qué es y por qué cobra mayor significado estas Navidades

Las fiestas señaladas pueden afectar a quienes han perdido a un ser querido, y aún más si no han podido despedirse de él por culpa de la pandemia

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29 de Diciembre 2020 / 10:47 CET

Christmas Celebrations In Australia

Dado el número de víctimas del virus, es previsible que muchas personas se enfrenten a este síndrome

© GettyImages

Sin duda, estás son las Navidades más atípicas. La pandemia del coronavirus ha hecho que miles de familias no puedan celebrar como antaño estas fechas tan marcadas: sin besos o abrazos, con mascarillas y con un número muy reducido de comensales. En muchas mesas se verá la ausencia de algún familiar o allegado, debido a que incluso algunos habrán fallecido a consecuencia del virus. Y muchos tendrán que enfrentarse al llamado ‘síndrome de la silla vacía’.

Italy In The Red Zone For The Covid-19 Health Emergency.
Muchas mesas notarán la ausencia de seres queridos©GettyImages

Este es un problema que surge cuando las emociones por la pérdida de un ser querido entran en conflicto con el ambiente festivo propio de las celebraciones navideñas y de fin de año, y que pueden generar crisis o ansiedad. Los síntomas arraigados a este síndrome pueden ser de una sensación de tristeza, nostalgia o pocas ganas de realizar actividades.

“La primera vez de cualquier acontecimiento, cuando ha habido una pérdida, es especialmente duro”, explica la psicóloga Pepa López a ‘Nius’.

Sin embargo, la pandemia ha acrecentado este síndrome. Por una parte, hay mucha gente, sobre todo en las primeras semanas del inicio de la pandemia, que no ha podido despedirse de aquellos que fallecieron por culpa de las restricciones, es decir, que no hubo ni siquiera el sanador consuelo de haber podido decir ‘adiós’. Junto al impedimento de no participar en los cuidados de familiares.

Por otra parte, muchas de las sillas estarán vacías por la imposibilidad de desplazarse o por el número permitido de comensales. Es además una decisión difícil escoger con quién sí y con quién no pasar estas fechas tan señaladas. Los especialistas aconsejan tomarse esta situación como algo que pasará, y no como algo personal.

OTROS EFECTOS DE LA PANDEMIA

La pandemia deja otros efectos colaterales, como la Hafefobia, el miedo a ser tocado. En estos tiempos, la causa principal es el temor a ser infectado de coronavirus, algo que produce ataques de pánico, ansiedad, depresión e incluso reducir todo tipo de relaciones sociales.

Este trastorno impide que la persona pueda coger el transporte público y relacionarse ante el miedo de ser tocado. Los expertos advierten que para que se considere una fobia, debe darse durante seis meses o más, momento en el que se debería acudir a un especialista.

The Sanctuary Of Fatima Limits The International Pilgrimage To 6,000 Faithful
La Hafefobia, el miedo a ser tocado, es otro de los daños colaterales que ha dejado la pandemia ©GettyImages

Por contra, también florece el síndrome del ‘hambre de piel’. El tacto es uno de los sentidos primeros que desarrollamos, y desde que somos bebés estamos acostumbrados a recibir abrazos, besos u otro tipo de contacto. Es algo indispensable para nuestro desarrollo y esencial como animales sociales que somos, y que se mantiene cuando crecemos. Por ello, estos meses de duras medias, en las que cobran protagonismo el distanciamiento social, se ha disparado el síndrome del ‘hambre de piel’, que es un fenómeno neurológico causado por la falta de contacto con el resto de personas.