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Una aventurera gatita logra reencontrarse con su familia después de llevar siete años perdida

El microchip de identificación que portaba fue lo que la ayudó a regresar

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Gato

Kiki se perdió cuando tenía seis años. Ahora ya tiene 13

© GettyImages

Kiki, una inquieta gatita carey amante de las aventuras, rebasó los límites de la libertad que le ofrecían sus dueños al dejarla salir de casa, después de que la última vez que la minina saliera a jugar tardara siete años en volver. Kiki abandonó a su familia, originaria de Reino Unido, en 2013 para iniciar una larga aventura que finalizó hace unos días gracias a hombre que la encontró deambulando en la calle y la llevó a un centro veterinario.

Según recoge el diario inglés Metro, la minina tenía seis años cuando desapareció, y ahora, ya con 13 años fue encontrada por un extraño que se tomó el tiempo para llevarla a My Family Vets, un centro veterinario en el que un equipo de especialistas la escanearon y lograron encontrar que tenía colocado un microchip de identificación, gracias al que pudieron contactar con su familia.

Afortunadamente, la familia de Kiki no había cambiado ni de domicilio ni de teléfono, lo que hizo que dar con ellos fuera muy rápido. Los sorprendidos dueños, quienes se encontraban a unos 16 kilómetros de distancia del centro, no podían creer que estaban recibiendo una llamada que habían deseado tener desde hacía mucho tiempo. “Era una típica mañana de lunes. Estaba en mi escritorio trabajando cuando sonó el teléfono y un veterinario me dijo que tenía a Kiki”, contó al medio Simon Lapthorne, dueño de la gatita.

Tras recibir la buena noticia, el veterinario que había llamado a Simon, le informó que el estado de salud de Kiki no era el mejor, ya que estaba muy delgada y además tenía una herida en un costado que no lucía nada bien. Después del informe, Simon colgó el teléfono y avisó de inmediato a su esposa lo que acababa de suceder. El matrimonio dejó todo lo que estaba haciendo y salió de su casa para reencontrarse con su querida mascota.

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La familia de la gatita ya había perdido las esperanzas de encontrarla©GettyImages

Antes de llegar a My Family Vets, la pareja decidió pasarse por su veterinaria local, en donde compartieron la noticia con los especialistas que conocían a Kiki y que sabían que llevaba varios años perdida. Los escépticos dueños solo querían cerciorarse de que, en verdad, el microchip que ahí le habían colocado pudiera seguir en funcionamiento y que no se tratara de un timo. Los veterinarios resolvieron sus dudas confirmándoles que efectivamente, el dispositivo electrónico no tenía por qué perder funcionalidad, lo que los motivó a seguir su camino rumbo al esperado reencuentro.

Finalmente, comprobaron que todo era cierto y después de siete largos años, pudieron volver a encontrase con Kiki. “Durante mucho tiempo dejamos de creer que volvería. Ella nunca fue de las que se acurrucaban junto al fuego; siempre ha sido aventurera (…) Este es un gran ejemplo de por qué el microchip es una buena idea. Habría sido imposible reunirnos con ella si no lo tuviera”, contó Simon al medio.

La importancia del colocar un microchip en mascotas

Un microchip de identificación es una pequeña cápsula del grosor de un grano de arroz y de menos de 1,5 cm de largo que, en el caso de los gatos, suele ser colocado bajo la piel del cuello, del lado izquierdo. El dispositivo suele llevar asociado con los datos del dueño del animal, un número de 15 dígitos. En muchos países, este microchip es obligatorio y sirve como reconocimiento legal de las mascotas, ya que como no puede ser reemplazado, hace que sea posible encontrar a un animal perdido o robado.

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