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Muere Alfred Gradus (fundador de Alfredo‘s Barbacoa), el ‘cowboy’ de las hamburguesas que cambió el uniforme militar por el delantal

Estadounidense afincado en Madrid fue pionero en llevar a la capital la cocina de su país

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03 de Diciembre 2020 / 10:36 CET

Alfredo's Barbacoa

Alfred Gradus, fundador de la cadena de hamburgueserías Alfredo‘s Barbacoa

© EuropaPress

Hoy Madrid se ha despertado un poquito más triste tras perder a uno de sus más conocidos “madrileños de adopción”. Alfred Gradus, fundador de la cadena de hamburgueserías Alfredo‘s Barbacoa fallecía ayer a los 79 años, tal y como ha confirmado la propia compañía. “Alfredo se ha ido como no vivió. Tranquilamente y a su manera. God bless. Hasta siempre, cowboy”, ha sido el mensaje que ha dejado su mujer Ana María en el perfil de Instagram de la cadena de hamburgueserías.

Nacido en Nueva York, Alfred fue destinado a la base militar de Torrejón de Ardoz (Madrid) cuando tan solo tenía 22 años, sin embargo su pasión por la gastronomía le llevó a cambiar el uniforme por el delantal y en 1981 inauguró su primer restaurante de comida estadounidense en el madrileño barrio de Salamanca, Alfredo‘s Barbacoa, un local que, con el paso del tiempo, se convirtió en todo un templo de las hamburguesas de calidad pertrechadas con su legendaria salsa barbacoa, que hoy en día sigue siendo todo un secreto y que según confesó él en una ocasión esta guardada en una caja fuerte.

Deseoso de compartir con el público español sus amplios conocimientos culinarios, Gradus, que se ha marchado convertido en el pionero del recetario estadounidense en Madrid, buscaba contentar al comensal con una carta tan ajustada como resolutiva.

Alfred, quien tras su éxito en el local de la calle Lagasca abriría otros dos restaurantes más en la calle Juan Hurtado en 1986, y en la calle Conde de Aranda, en 2013 deja tras de sí al gran amor de su vida, su mujer, Ana Galindo, a la que conoció en la capital hace ahora 57 años y quien le animó a dejar el ejército para embarcarse en esta aventura en la que ella tuvo, y todavía tiene un papel esencial, la elaboración de los postres, totalmente caseros, y que poco a poco fue perfeccionando recetario en mano.

Loco por los boquerones en vinagre y el rabo de toro, el recuerdo de Alfred seguirá muy presente en cada uno de sus locales, en los que era habitual verle paseando entre las mesas con su vestimenta de cowboy en la que no faltaba el sombrero, su camisa de cuadros de franela a la que siempre incorporaba un bolo tie, a veces llamada una corbata de cordón

Actualmente, los restaurantes están gestionados por sus hijas y nietos, ya que Alfred tuvo que retirarse de sus quehaceres cotidianos debido a su delicado estado de salud.