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La pista con la que el presunto asesino de Manuela Chavero no contaba y que dio pie a su detención

En la resolución del caso ha jugado un papel clave un vecino de Monesterio infiltrado que logró ganarse la confianza del acusado

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Registro en la vivienda del presunto asesino

© EuropaPress

Una factura de la luz. Esa fue la pista definitiva para apuntar directamente a Eugenio Delgado, desde el principio, uno de los sospechosos de la desaparición de Manuela Chavero, que se produjo el 5 de julio 2016 en Monesterio (Bajadoz). Delgado tiene dos viviendas, una en el centro del pueblo y en la misma calle que la de la víctima. Durante la investigación, aseguró en todo momento que se encontraba en la primera cuando Manuela se esfumó de su casa, pero el consumo eléctrico reveló que mentía.

El ahora detenido tenía bajados desde hacía semanas los plomos del domicilio de las afueras de Monesterio. A las 2.00 de la madrugada del 5 de julio los subió y la empresa proveedora de electricidad corrobora que hubo consumo de luz. Era justo el preciso momento en el que los investigadores sitúan la desaparición de Chavero en función del posicionamiento de su teléfono móvil.

A pesar de la mentira, este dato no lo inculpa en el crimen, aunque sí le sitúa muy próximo al lugar de los hechos. Para demostrar su implicación, los agentes de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) han contado con un infiltrado que ha desempeñado un papel clave en la resolución del caso. Se trata de un vecino del pueblo que, después de varios meses, logró ganarse la confianza de Delgado. Lo hizo hasta tal punto que éste acabó revelándole detalles de la noche desaparición de la mujer que lo acabarían inculpando. Ahora ese vecino es testigo protegido.

Manuela Chavero
Eugenio D., presunto asesino de Manuela Chavero ©EuropaPress

Tras verse entre la espada y la pared, el sospechoso declaró que la mujer acudió hasta su domicilio porque le iba a devolver una cuna que ella le había prestado y que se dio un golpe accidental que le provocó la muerte. Él, mantiene, se asustó y decidió ocultar el cadáver. Fue detenido como presunto asesino de Manuela Chavero, pero únicamente confesó el accidente y la ocultación del cuerpo. Esta versión, sin embargo, ha sido ya desmentida por los familiares de la víctima después de que la policía les enseñara la cuna en cuestión y ellos demostraran que no era la de ella.

Una vez desmantelada esta segunda mentira, los agentes de la UCO procedieron, el pasado 26 de noviembre, a efectuar un nuevo registro de la vivienda en la que Manuela habría perdido la vida y que era propiedad del acusado, que estuvo presente en la diligencia. Aún no ha trascendido si de ese registro se hallaron más pruebas o si Eugenio Delgado dio una nueva versión de los hechos, pero la investigación sigue en marcha para averiguar cómo falleció esta vecina de Monesterio cuya extraña desaparición (dejó la luz encendida, la tele puesta y el móvil y las llaves encima de la mesa) que ha tenido en vilo a España durante cuatro largos años.