Piden 50 años de cárcel para el padre de los niños asesinados en Godella e internamiento psiquiátrico para la madre

El Ministerio Público únicamente reclama pena de prisión para el padre por considerar que la madre sufría un brote agudo de esquizofrenia

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19 de Noviembre 2020 / 13:57 CET

Guardia Civil

La Fiscalía Provincial de Valencia considera que tanto el padre como la madre de los menores asesinados en Godella en marzo de 2019 fueron autores del crimen

© EuropaPress

Que unos padres acaben con la vida de sus hijos es un acto tan macabro como inexplicable y el caso que nos atañe, el del crimen de Godella, no lo es menos. Fue el 14 de marzo del año pasado cuando varias llamadas de los vecinos alertaron a las autoridades que algo extraño estaba sucediendo en una urbanización entre Godella y Rocafort, sin embargo, cuando se presentaron allí lo que vieron les congeló el alma: dos hermanos, de tres años y seis meses de edad habían sido asesinados a golpes a manos de su madre, María Gombau, en lo que aparentemente había sido un ritual y enterrados posteriormente en dos fosas, una a unos 75 metros de la vivienda que ocupaba la familia de forma ilegal, y el otro a unos 150 metros, en el suelo. María fue encontrada escondida en un bidón, semidesnuda, con rasguños en la cara, en posición fetal y presa de un brote psicótico.

El padre de los pequeños, Gabriel Carvajal, también se encontraba allí aunque no fue capaz de dar ni una sola respuesta coherente al ser preguntado por los agentes de la Guardia Civil desplazados a la zona. Ambos fueron detenidos, inmediatamente acusados de parricidio. Ella por ser la ejecutora material de los hechos y él, tal y como se pudo saber días después, por haber incitado a su mujer al crimen.

Guardia civil en Andalucía
Los cuerpos de los pequeños, asesinados por sus padres, fueron enterrados en dos fosas, una a unos 75 metros de la vivienda que ocupaba la familia de forma ilegal, y el otro a unos 150 metros, en el suelo©EuropaPress

Investigaciones posteriores constataron que la pareja compartía creencias místicas-religiosas, que creían en la regresión y en la purificación de las almas mediante baños de agua, así como en el renacimiento de éstas tras la muerte de los cuerpos, de ahí, que antes de acabar con la vida de sus hijos, María, en pleno brote agudo de esquizofrenia, los bañara en la piscina para “purificar” sus almas, tal y como, al parecer le había convencido Gabriel, quien fue el que arrastró a su mujer a este tipo de convicciones.

Además ambos acusados tenían y compartían así mismo las ideas consistentes en la existencia de una secta que les perseguía y asediaba, que abusaba sexualmente de su hijo y que tenía la intención de secuestrarlos.

A Guardia Civil officer wearing a protective mask stops a
Tanto el padre como la madre de los niños compartían creencias místicas-religiosas que les empujaron al crimen©GettyImages

Consideraban que la secta estaba integrada por diferentes personas, incluso por los familiares y amigos de la mujer. Hasta tal extremo estaban convencidos de ello que durante las noches estaban en vigilia para evitar ser atacados por miembros de la secta y que sus hijos fueran secuestrados. Esta obsesión se volvió aún mayor semanas antes de cometer el crimen debido a dos acontecimientos que propiciaron aún más su paranoia: el hecho de que hubieran sido denunciados por la ocupación ilegal de la vivienda que habitaban; y porque la madre de ella, viendo la actitud, el estado y la conducta de los acusados, estaba continuamente pendiente de ellos por miedo a que les pasara algo a sus nietos, tanto que días antes había recurrido a la Fiscalía de Menores para que les retiraran la custodia, aunque este requerimiento llegó, desgraciadamente, demasiado tarde. Es por ello, que la pareja, impulsados por sus creencias e ideas, creyó que la mejor manera de proteger a sus hijos era la de acabar con ellos.

La posible condena

Ahora un año después de este terrible suceso, la Fiscalía Provincial de Valencia solicita 50 años de prisión por dos delitos de asesinato para el padre de los niños, así como 50 años de internamiento psiquiátrico para la madre.

El fiscal ha acusado a los padres de dos delitos de asesinato con la circunstancia agravante de parentesco. Aprecia para la mujer la eximente completa de anomalía psíquica, por lo que no pide prisión en su caso.

Fiscalía les solicita, además, en materia de responsabilidad civil, el pago de una indemnización para los abuelos paternos y maternos de 300.000 euros por los daños morales ocasionados.