‘El Legado de María de Villota y su lucha contra la crisis del coronavirus: 500 comidas diarias para hacer frente a las ‘colas del hambre’

El padre de la piloto, Emilio de Villota y un grupo de 50 voluntarios entregan alimentos en la madrileña Parroquia San Ramón Nonato, donde esta enterrada María

2 Minutos de lectura

17 de Noviembre 2020 / 11:39 CET

Maria de Villota Attends 'El Hormiguero' Tv Show

María de Villota falleció el 11 de octubre de 2013 como consecuencia de las secuelas de un accidente ocurrido en el verano de 2011 en un aeródromo inglés donde hacía pruebas con el Marussia de Fórmula 1

© GettyImages

Hace más de siete años que María de Villota nos dejó. Sin embargo, su recuerdo sigue más vivo que nunca a través de su “Legado”, una iniciativa que nació en 2014 para difundir los valores de la piloto y continuar con su inmensa labor solidaria, centrada especialmente en las personas enfermas y los colectivos más necesitados. Dos grupos que se han visto muy golpeados por la pandemia y a los que, como era de esperar, el Legado de la piloto no ha dado la espalda y junto a su particular “escudería” se ha puesto manos a la obra para intentar aportar su particular granito de arena a la crisis generada por el coronavirus y que tan fuertemente ha golpeado a ciertas familias.

María de Villota
Voluntarios en la puerta de la madrileña Parroquia San Ramón Nonato, en el distrito de Vallecas ©Legado María de Villlota

Por ello cada día, el padre de María, Emilio de Villota y un grupo de 50 voluntarios acuden a la Parroquia San Ramón Nonato, en la calle Melquíades Biencinto,10, del distrito de Vallecas, donde se encuentra enterrada María, para repartir, de lunes a domingo, más de 500 kilos de comida en las denominadas ya “colas del hambre”. Una actividad que no es nueva para ellos y que ya realizaban antes del Covid-19, aunque el volumen de personas nada tenía que ver con el de ahora. Antes de la llegada del coronavirus el reparto de comida se encontraba entre los 250 kilos diarios, una cantidad que se ha cuatriplicado hasta llegar a los más de 1.000 kilos de comida que repartieron durante el pico de la pandemia durante los meses de marzo, abril y mayo.

María de Villota
La “escudería” particular de María formada por más de 50 voluntarios preparando los paquetes de comida para los más desfavorecidos ©Legado María de Villota

Entregan la comida en cuatro formatos diferentes, tupper con comida recién hecha, servicio de catering, reparto de comida fresca y entrega de picnic y bocadillos y lo hacen íntegramente a aquellas personas a las que les es imposible llenar la cesta de la compra. Muchos de ellos ya acudían de forma regular antes de la propagación del virus ( gente en paro, indigentes vendedores ambulantes) pero con la pandemia aumentó el número de personas en la parroquia y con ella el perfil del necesitado. Muchos de ellos nunca pensaron que necesitarían de estas ayudas para poder seguir adelante y hoy hacen cola por la imposibilidad de llegar a fin de mes. “Vemos a gente de clase media, cualquiera de nosotros podría estar en una cola, en cuanto te quedes sin ingresos una temporada. Y ya no te digo si se trata de una familia que no tenía recursos” señala Emilio de Villlota en declaraciones recogidas por La Razón.